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Universidades, desigualdad de género y un reto pendiente

El debate público sobre la igualdad de género, como fenómeno movilizador de masas, es relativamente reciente en nuestro país. Sin embargo, se trata de un debate que en Europa se viene dando desde comienzos de siglo y que ya está más consolidado. Y también allá, como en nuestro país, las universidades tienen un rol fundamental.

Así lo destaca la doctora Inmaculada Pastor Gosálbez, académica, investigadora y directora del Observatorio de Igualdad de la Universitat Rovira i Virgili (Cataluña, España).

Para compartir su experiencia y conocimientos en temas de género, participó en varias actividades organizadas por la Universidad de Playa Ancha, específicamente en el marco del proyecto de investigación “Violencia de género en jóvenes de educación superior: Análisis de dos instituciones universitarias en Chile” (FONDECYT de Iniciación N° 11170484), que ejecuta la doctora Macarena Trujillo Cristoffanini.

Central en sus exposiciones fue la importancia de desarrollar políticas institucionales de igualdad en las universidades: “Es decir, necesitamos compromiso de las autoridades académicas para reconocer que el tema de igualdad de género es un tema que afecta a la academia, que la universidad forma parte del problema de la desigualdad y al mismo tiempo tiene en sus manos la solución, al menos en una parte”.

-¿Cuál es el remedio?
-Esa solución pasa por formar al alumnado y formar también al profesorado en políticas de igualdad, para que podamos formar a los futuros profesionales, que trabajarán en diferentes ámbitos… trabajará cada uno en su ámbito profesional, llevando incorporadas las herramientas para construir un mundo libre de desigualdad de género. Para eso, es importante la formación universitaria.

-¿Y cómo se lleva a cabo?
-Igual que formamos a los alumnos en conocer las leyes constitucionales, las leyes mercantiles o igual que formamos a nuestros alumnos en ciencias de la salud, en aplicar determinadas técnicas o en hacer determinados diagnósticos, también la universidad tiene instrumentos para formar en cómo reconocer la desigualdad y en cómo actuar para reconocerla y prevenirla. Por lo tanto, la clave para mí está en la formación de los alumnos, en general, y también de los propios profesores, para que poco a poco se vayan implicando.

-¿Cómo se empieza a avanzar hacia mayor igualdad?
-En la universidad, con un buen diagnóstico, que nos diga qué problemas están enfrentando las mujeres para tener un desarrollo profesional; qué problemas están experimentando las alumnas, dónde ellas viven y experimentan la desigualdad o la discriminación. Y reconociendo eso, seremos capaces de impulsar buenas políticas. Porque, además, hay muchos informes a nivel internacional que ya nos indican cómo seguir.

-A partir de lo que ha conocido de la Universidad de Playa Ancha, ¿cuál es su impresión de nuestra situación?
-Muy buena. No todas las universidades son capaces de reconocer el talento de las mujeres científicas (incluyendo a las ciencias sociales, por supuesto). Entonces, yo creo que es muy bueno que la universidad reconozca que este tipo de investigación forma parte del trabajo académico. Es buenísimo que la Universidad de Playa Ancha tenga especialistas como la doctora Macarena Trujillo y dice mucho de la propia universidad, porque lo que está diciendo es: “Hay un inicio en el compromiso institucional con este tema, el tema de la igualdad nos interesa, nos preocupa y vamos a incorporarlo a nuestro programa”. Y es muy relevante como universidad. De hecho, la mayoría de los rankings internacionales que evalúan a todas las universidades del mundo incorporan cada vez más ítems que tienen que ver con el cumplimiento del principio de igualdad. Entonces, reconocer que hay trabajo para hacer e intentar transformar a la universidad para ponerla en línea con ese principio de igualdad, es un elemento para que a toda la universidad vaya mejor. Las universidades donde hay más mujeres en posiciones de liderazgo, más mujeres en posiciones de investigación, impulsando la toma de decisiones… son universidades que a la larga salen mejor en todos los rankings.

-Uno de los muchos puntos que han surgido durante el debate en Chile es que parece haberse avanzado poco a pesar de haber tenido una mujer en la Presidencia…
-La experiencia de UNA mujer presidente no hace cambiar el país. La propia presidenta lo dice: que cuando solo hay una mujer en las instituciones, las instituciones o la propia política pueden llevar a cambiar a esa persona. No lo digo por ella sino como dinámica. Mientras que cuando hay muchas mujeres participando en las instituciones, entonces sí que es posible el cambio. Necesitamos que haya más de una mujer para hacer posible transformaciones a largo plazo de las organizaciones.

-Y si no se reconoce la desigualdad de género, ¿podemos considerar menos democrática a una sociedad?
-Es menos democrática, tiene más difícil el desarrollo social y económico. Porque sin el reconocimiento del derecho de las mujeres, sin la participación política de las mujeres, sin la participación laboral de las mujeres en igualdad de condiciones, los países no se desarrollan tan rápido o tan bien como podríamos. Creo que la Unión Europea es un ejemplo de cómo, a medida que incorpora el principio de igualdad, a medida de que es consciente de que necesita la igualdad, la propia Unión Europea progresa más rápido, de una manera más democrática.

-A propósito de Europa, y de su experiencia, ¿cómo evalúa los logros de esta lucha contra la desigualdad de género allá?
– Diez o doce años después de empezar con estas políticas en la universidad, yo creo que hemos avanzado en que todo el mundo es consciente… [sola, se corrige y continúa con una aclaración:] Quiero decir, la mayoría de compañeros, colegas, profesores y también estudiantes son conscientes de que este es un tema que nos preocupa, que es un tema que queremos solucionar y que vamos a poner los medios para conseguirlo. El reto está en llevarlo a la práctica. La gente creo que se ha sensibilizado, lo ha incorporado como preocupación y nos falta encontrar los mecanismos concretos para que cada uno en su clase, cada uno en su investigación, cada uno con sus equipos, sus publicaciones y sus trabajos, incorpore este principio para llevarlo a la práctica. Este es el reto.

 

 

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