El extremo austral ejerce atractivo sobre los estudiantes de la Universidad de Playa que participan en Súbete, el Programa de Movilidad Estudiantil Nacional de Pregrado en que participan todas las universidades del Estado. La Universidad de Magallanes (UMAG) fue el año pasado el destino favorito para los jóvenes de la UPLA.

De hecho, fue la única elección de los estudiantes de Pedagogía en Historia y Geografía. En el marco de ese programa, en 2019 partieron a Punta Arenas: Javiera Leiva Figueroa, Sabina Silva Millacura y Martín Suárez Meneses. También lo hizo una representante del campus San Felipe, Javiera Torres Carrasco, que cursa la misma carrera.

Súbete es un programa de micromovilidad que organiza el Consorcio de Universidades del Estado (CUECH), lo que permite a los alumnos de Playa Ancha realizar actividades académicas de corta duración en cualquiera de las otras 17 universidades asociadas. El objetivo es que los jóvenes de estas instituciones tengan una formación más integral al conocer otras realidades, tanto en lo académico como en lo personal.

Probablemente esto explique la preferencia de los estudiantes de Historia y Geografía por Magallanes. En palabras de Sabina Silva: “La pasantía me hizo ser más consciente de realidades que se viven en la zona extrema del país, ya que es totalmente distinto a la zona central, porque los climas son netamente distintos, la densidad de población es muy diferente, no hay grandes edificaciones como uno está acostumbrado a ver en la zona central. No obstante, allí la cultura patagónica está bastante valorada y cuidan del patrimonio que heredaron de las colonizaciones que tuvieron. Además, buscan expandir sus conocimientos sobre las culturas aborígenes de la región, aclarando cuál es la distinción de cada pueblo”.

La misma idea expresa Javiera Leiva, al decir que “culturalmente, logré conocer antecedentes propios de Magallanes que hicieron que mi interés por sus antepasados creciera. A la vez, pude darme cuenta de la identidad tan propia que tienen”.

Comparando realidades

La identidad magallánica llamó la atención a todos los jóvenes visitantes. Martín Suárez lo notó en el aspecto académico. “Las diferencias van más ligadas a la malla curricular, en donde ellos poseían una línea histórica muy dirigida a la zona austral, en comparación con la nuestra, que es más nacional”, dijo, al comparar ambas universidades.

Destacó esa oportunidad que le dio Súbete de comparar modelos o, como él dice, “poder poner en juicio mi malla académica para ver qué tan eficaz es dentro de un modelo educativo general para todo el país, pero a la vez específico de acuerdo a las necesidades y cultura propias de cada zona del territorio”. Su conclusión fue positiva para la UPLA, pues agregó que sus futuros profesores “podemos ser más transversales en las diversas zonas, culturas o identidades que se nos presenten dentro de nuestro territorio”.

Coincide Javiera Leiva: “La diferencia más notoria la veo en el plano de carrera, debido a que la UMAG se centra mucho en un sentido histórico propio de la localidad, mientras que la UPLA tiene un sentido más global, dejando un poco de lado lo propio”.

Otra diferencia académica es la que menciona Sabina Silva. Dice que en su carrera, “la UMAG posee una geografía basada principalmente en geografía física; en cambio, la Universidad de Playa Ancha se especializa en enseñar más sobre geografía humana, entrelazada con la geografía crítica, permitiéndonos tener una formación más acorde a la actualidad”.

En todo caso, tanto ella como Javiera Leiva destacaron una semejanza entre las dos universidades: que ambas se preocupan mucho de sus alumnos y de mejorar su integración o la inclusión.

Y los tres estudiantes de Pedagogía en Historia y Geografía coinciden en destacar que su experiencia de movilidad fue muy positiva.

Javiera la consideró “una experiencia única e inigualable, llena de aprendizajes tanto colectivos como personales que me ayudarían a afrontar futuros desafíos”; Sabina encontró “muy fascinante conocer nuevas personas, lugares, una nueva ciudad y la cultura de ella”; mientras que Martín agregó otro elemento a su balance positivo: “Fue algo motivador para poder seguir optando a estas oportunidades que ofrece la universidad, que además podrían motivar a otros estudiantes a postular a estas pasantías que entrega la UPLA”.

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