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  • Como un libro fascinante y una invitación a reflexionar sobre un nuevo proyecto educativo nacional más igualitario e inclusivo, fue calificado el libro “Estallido social en Chile: lecturas sobre discriminación y desigualdad educativa”, presentado por Ediciones de la Universidad Tecnológica Metropolitana y el Instituto Interuniversitario de Investigación Educativa, IESED-Chile, en el que convergen los aportes de  investigadoras e investigadores de cuatro universidades estatales, así como de una universidad privada y de un establecimiento de enseñanza media.

    El texto, de los editores Ilich Silva-Peña, María Angélica Oliva Ureta, Óscar Espinoza Díaz y Eduardo Santa Cruz Grau, investigadores titulares del IESED-Chile, presenta 11 capítulos que recogen una amplia variedad temática, de enfoques, niveles educativos y de autorías referidos a análisis críticos generales y particulares del sistema educativo del país.

    Destacan en la obra los aportes investigativos de la Universidad de Playa Ancha, a través de las académicas de la Facultad de Ciencias de la Educación Dra. Francisca Bernal-Ruiz (“Análisis crítico de las transformaciones en el sistema educativo chileno: antecedentes y perspectivas actuales”) y Dra. Marta Castañeda Meneses (“De prácticas docentes discriminadoras a prácticas docentes inclusivas. Propuesta de tipología y aportes para la formación inicial docente”). Así también de la Dra. Fabiola Vilugrón de la Facultad de Ciencias de la Salud (“Discriminación de niños, niñas y adolescentes con obesidad en contextos escolares”) y de la investigadora del Centro de Estudios Avanzados, Dra. María Angélica Oliva (“Repensar políticamente el discurso dominante de la calidad de la educación. Más allá de las fronteras de la medición y su orden”).

    Miradas y perspectivas

    A juicio del rector de la Universidad de Los Lagos, Óscar Garrido, el libro aporta desde la contingencia del estallido social la mirada de la educación, con el convencimiento de que es fundamental en el desarrollo de las personas y sienta las bases para generar mayores niveles de igualdad y desarrollo en el país. “Las temáticas que abordan los artículos son diversas e interesantes, desde la discriminación y desigualdad educativa, y por eso el conjunto de las universidades del Estado de Chile apoyamos las demandas surgidas en el estallido social, que han permeado la opinión pública y el interior de nuestras casas de estudio”.

    En tanto, la investigadora UPLA-IESED Chile y una de las editoras del texto, Dra. María Angélica Oliva, expresó en la presentación que, el libro traza la retícula de un ejercicio de pensamiento y acción política, y permite desde la denuncia avizorar la construcción de una mejor educación y de una mejor comunidad, porque la política refiere al mundo en común, al espacio público, a la democracia. “Autoras y autores decimos presente en un libro que descubre la trama de la política en interrogantes que, situadas en la educación chilena, inquieren sobre la transformación del sistema educativo, el tránsito de prácticas docentes discriminadoras a inclusivas, los desafíos universitarios de equidad y no discriminación, los derechos humanos, la perspectiva de género, la discriminación frente a la obesidad, la estandarización del curriculum, la construcción del concepto de pobreza, estudiantes migrantes, entre la discriminación o la asimilación, entre otros relevantes aspectos”.

    Finalmente, el documento resultó fascinante para el integrante del Comité Científico del libro y profesor de la Universidad Federal de Ouro Preto, Brasil, Dr.  José Lima Jardilino, pues, sostuvo, trata sobre una búsqueda de salida frente a una multitud de temáticas con las cuales están diariamente conviviendo. Las crisis y las salidas tienen el protagonismo y una marca especial de la juventud combatiente y sin perder la esperanza.

    “Les invito como lectores a reflexionar a partir de tres características presentes en la obra. Primero, el libro nos convoca a una lectura en movimiento dialéctico de denuncia y anuncio de nuevas perspectivas. Segundo, la búsqueda de un tema olvidado, la utopía. Después de la denuncia hay que mirar la salida. Reconectar la utopía de liberación, democracia y de derechos constituidos por la sociedad chilena a lo largo de su historia hacia una nueva dirección, planteado como un nuevo comienzo construido por los chilenos. Y tercero, el libro convoca a construir un nuevo proyecto educativo, como lo refiere cada uno de sus capítulos”, precisó Lima.

  • Mientras el mundo libra una batalla contra un enemigo invisible, el SARS-CoV-2, y la comunidad científica internacional redobla esfuerzos para su control, Israel, además de luchar contra esta pandemia global – liderando en el orbe la vacunación de sus habitantes-, enfrenta una escalada de violencia con sus vecinos árabes, los palestinos, quizás la peor de la región en años. Aquello desembocó en ataques aéreos entre Jerusalén y la Franja de Gaza, territorio palestino gobernado por el movimiento islámico Hamás, dejando una serie de heridos y muertos en ambos lados.

    Las tensiones entre israelíes y palestinos, que responden a un conflicto político, social y armado de principios del siglo XX, se exacerbaron esta semana con la conmemoración del Día de Jerusalén, con el que Israel celebra la captura de la parte oriental de la ciudad durante la guerra de 1967, lo que permitió a los judíos acceder a lugares sagrados como el Muro de los Lamentos, al cual tenían prohibido el acceso desde finales de la década de 1940.

    Desde Beer Sheva, capital del desierto del Néguev, al sur de Israel, y uno de los principales centros de inmigración del país, Deborah Bechan Cañas, periodista titulada en la Universidad de Playa Ancha, relata cómo es vivir en un contexto de conflicto armado y en momentos en que el coronavirus aún no es historia superada.

    – ¿Por qué decidió viajar a Israel para continuar su vida allá?

    – Llegué a Israel en junio del 2019 como inmigrante judía. Era algo que quería hacer desde que salí del colegio Hebreo de Viña del Mar, pero que por diferentes motivos fui postergando. Se me dieron las condiciones para hacerlo y lo hice. Inmigré con mi hijo menor, ahora de 12 años. Mis hijos mayores quedaron en Chile, terminando la universidad. El mes pasado, mi hijo mayor de 22 años, que egresó en diciembre de la universidad, vino a cursar un programa estudiantil por cinco meses y decidirá más adelante si también inmigra.

    – Israel es un país multicultural, ¿cómo ha sido el trato que ha recibido como inmigrante?

    – Efectivamente, los judíos de la diáspora regresan a Israel de todos los rincones del mundo, por ende, acá hay población de todas las razas y culturas.
    Israel es un país ya con mucha experiencia en multiculturalidad, por lo que está preparado para absorber esta variedad y a veces grandes diferencias entre sus inmigrantes.
    Lo usual es que el inmigrante llega a un Centro de Absorción. Si tuviera que explicarlo, es una especie de condominio con una oficina central, donde trabajan asistentes sociales, encargados de educación y personal para guiar a los inmigrantes en sus primeros pasos en el país. Durante los primeros meses los inmigrantes reciben un curso intensivo de hebreo, que luego les permite manejarse en la calle. El Estado ayuda económicamente a los inmigrantes para que aprender el idioma sea su prioridad los meses que residen en este centro.

    – ¿En qué se desempeña, actualmente, y hacia dónde están encaminadas sus aspiraciones laborales?

    -Estoy intentando terminar de revalidar mis títulos acá, pero me falta un documento que no he podido conseguir por la pandemia, para apostillla.
    De momento trabajo en otra cosa. De cualquier forma, el idioma es fundamental para trabajar como periodista acá y me falta mucho para tener un hebreo fluido y de nivel alto para usarlo en el desempeño profesional.
    He seguido escribiendo en español para no perder la vigencia y me creé un canal de Youtube durante la pandemia para hacer entrevistas, pero sin lucro. También me han entrevistado en prensa judía internacional desde que llegué.

     COVID y ataques aéreos

    En plena adaptación a una cultura muy distinta a la nuestra, le toca vivir la pandemia del Covid-19. ¿Cómo ha sido su experiencia con las medidas de control de la enfermedad en un país que lidera la vacunación mundial de su población?

    – Agradecida de estar acá en ese sentido. El manejo ha sido bueno y ahora parece estar superada la pandemia. Pronto comenzarán también a vacunar desde los 12 años. Acá se utiliza la vacuna Pfizer. Ya habíamos vuelto a la presencialidad de los trabajos, el comercio, las escuelas, todo normal. Sin mascarillas al aire libre.

    – Y estalla esta escalada de violencia con ataques aéreos. ¿Cómo se vive esta situación en un país con cultura de conflicto?

    – Las ciudades israelíes cercanas a Gaza como Sderot, Ashkelón y Ashdod, que son las que normalmente se ven más afectadas, tienen 15 segundos para llegar al refugio. Normalmente es una habitación blindada ubicada dentro del mismo departamento o casa.
    Desde Beer Sheva, donde vivo, tengo 45 segundos para llegar a un refugio, pero en mi departamento no tengo habitación blindada, porque es un edificio antiguo. Tengo, entonces, que bajar al refugio del edificio, que tiene tres habitaciones grandes. Algunos de estos refugios también tienen baños. Estando en ellos no se puede salir de inmediato, por las esquirlas que pueden caer.

    -¿Esta semana ha tenido que utilizar el refugio?

    -Con mi hijo hemos entrado y salido del refugio varias veces en la madrugada. Suenan las sirenas en la ciudad en muchas ocasiones. Acá hay un sistema de alertas en aplicaciones móviles, que informan las ciudades que son atacadas y la población está educada en lo que tiene que hacer.

    ¿Ha sentido miedo?

    – En general no se siente miedo. Existe mucha confianza de que nos protegen, especialmente por la tecnología de la cúpula de hierro o Iron Dome (tecnología que intercepta misiles), pero debo reconocer que desde el bombardeo a Jerusalén la situación tomó otro tinte. La escalada se volvió preocupante y se vieron árabes israelíes, inclusive, atacando a judíos en las calles de algunas ciudades.

    – ¿Por qué ocurrió este recrudecimiento de la violencia entre israelíes y palestinos?

    -La escalada comenzó con algunos disturbios en Jerusalén; se sumó una decisión de la Corte Suprema israelí de desalojar a unos árabes que no pagaban su renta en un departamento alquilado por un judío, y las elecciones palestinas, que serían en mayo las que fueron suspendidas por Abu Mazen, porque Hamás estaba ganando la partida.

    Más mil cohetes disparados desde Gaza hacia Israel. Foto: noticialdia.com

    La autoridad palestina en Cisjordania es rival de la autoridad en Gaza en manos de Hamás. No hay elecciones en la autoridad palestina desde el 2005 para primer ministro y desde el 2006 en el parlamento.
    Esas situaciones y la rivalidad descrita explotó el Día de Jerusalén con el bombardeo de la ciudad. Israel respondió y la escalada terminó en un bombardeo generalizado a Israel, también a Tel Aviv y alrededores.
    Ahora es bastante preocupante. No se sabe cuándo irá a desescalar la situación.

    ¿La salida del primer ministro Benjamín Netanyahu, con cinco periodos de mandato, ayudaría a descomprimir el conflicto actual?

    -Creo que su salida ahora puede complicar más aún las cosas porque, dada la situación, el conglomerado árabe israelí Ra’am -con el que iba a formar gobierno la nueva coalición- decidió no hacer gobierno de momento, a la espera de que baje la tensión.

    – ¿Las ciudades están paralizadas?

    – En general se continúa con la rutina, pero a mi hijo, que le suspendieron las clases, preferí llevarlo a mi trabajo.

    – ¿Su familia en Chile qué opina sobre esta situación?

    – Están preocupados, pero saben que vivir en Israel es así. Es parte de lo que nos toca.

    – ¿Con todo este escenario, regresaría a Chile?

    – Cuando tomé la decisión de radicarme en Israel lo hice pensando en un proyecto de vida personal, que quería concretar hace mucho. No se puede escupir al cielo, pero de buenas a primeras te diría que no volvería. A la distancia, el panorama en Chile tampoco me parece que se vea tan promisorio. Dicho sea de paso, la inmigración judía chilena a Israel marcó un peak histórico desde el 2019.

    Camino recorrido

    Deborah Bechan Cañas pertenece a la segunda generación de periodistas formados en la Universidad de Playa Ancha luego del retorno de la democracia en nuestro país.

    Comenzó en UCV TV como reportera y luego como productora periodística de programas empresariales y políticos.

    Trabajó como periodista de la Facultad de Ingeniería y del Centro de Estudios de Asistencia Legislativa (CEAL) de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. En este último centro fue becada para cursar el Magíster en Dirección Pública.

    Al finalizar el postgrado se trasladó a Santiago en 2005 e impartió clases en la Escuela de Periodismo de la Universidad Andrés Bello, llegando a integrar comisiones de exámenes de grado e impartir clases en Educación Continua, dependiente de la Dirección de Postgrado, para empresas vinculadas con la universidad.

    Posteriormente, asumió la jefatura periodística de la Comunidad Judía de Chile y del semanario La Palabra Israelita.

    Años después, se trasladó a España, donde por un año incursionó en la difusión del legado sefardí (judíos descendientes de los expulsados de la Península Ibérica en el siglo xv).

    Al volver a Chile de España decidió radicarse en Israel.

     

  • Hernán es un padre de familia de 37 años, que trabajaba como transportista en Valparaíso. Su pareja, Daniela, trabajaba limpiando un bar universitario: “yo era la tía del baño”, comenta. Vivían juntos en la localidad de Placilla en Valparaíso, donde arrendaban una pequeña casa. Sus dos hijas iban a la escuela en la misma zona. Producto de la pandemia, toda su organización familiar se vino abajo. Hernán y Daniela perdieron el trabajo. Los primeros meses lograron sobrellevar la cuarentena sin trabajar, gracias a algunos bonos estatales, pero luego tuvieron que dejar de pagar el arriendo. “Era comer o pagar el arriendo”, comenta Hernán. Después de unos meses, su arrendador los echó a la calle y la familia estuvo viviendo en su camioneta. Tres semanas estuvieron durmiendo en ella, hasta que alguien les comentó que justo a la salida de Placilla se estaba formando una toma de terreno. No lo dudaron y fueron a preguntar qué había que hacer para tener un lugar en la toma. Se consiguieron una carpa y luego lograron comprar madera y latas para cubrir el pedazo de tierra que estaban ocupando. Hoy viven en lo que sienten como su casa propia, aunque no tengan agua, alcantarillado o electricidad.

    En el campamento Altos de Placilla Nuevo viven cerca de 500 familias, pero en realidad no está claro el número total, pues nadie nunca los ha contado. En su mayor parte, son familias que llegaron hace menos de un año y que hasta hace poco vivían en Placilla, arrendando una casa, una habitación, o viviendo de allegados. En la toma, hay muchas familias con niños, adultos mayores que viven solos y migrantes. Ellos también han sido víctimas de la pandemia, pero de esas víctimas que no se cuentan: la cifra oculta detrás de los contagios y las muertes. De hecho, son tan invisibles, que no han sido el foco de ninguna ayuda del Estado. Las cajas de alimentos ahí no llegaron. La Municipalidad de Valparaíso llegó sólo una vez a la toma, cuando fue a regalar unos sacos de comida para perros.

    En general, los campamentos en Chile han ido en aumento desde hace veinte años. Pero estos últimos dos años el crecimiento se ha acelerado. Si en el año 2019 se contabilizaban 802 campamentos, el reciente catastro de Techo contabiliza 969 en todo Chile, con un incremento del 20,82 %. El problema se exacerba en Valparaíso, cuya región acumula el mayor número de asentamientos informales. De 160 campamentos identificados el año 2019, pasaron a ser 225, incrementándose un 24,3 %. En la región, Viña del Mar y Valparaíso son las comunas que tienen el mayor número de asentamientos informales, aunque Quilpué y Villa Alemana registran también alarmantes incrementos (de 267 % y 133 % respectivamente). En términos globales, un tercio de la población que reside en campamentos son niños, niñas y adolescentes. Otra parte importante son adultos mayores.

    La paradoja es que este incremento acelerado de las tomas de terreno ocurrió silenciosamente. Mientras algunos de nosotros nos hemos podido quedar en casa, otra parte de la población se ha visto obligada a salir de ella y construir(se) una nueva. En estos nuevos campamentos viven personas que han vivido en sus cuerpos la precariedad de una sociedad que los trata como prescindibles. Fueron quienes perdieron el trabajo durante la pandemia, para quienes los ahorros o las ayudas estatales no fueron suficientes, quienes no tenían redes de apoyo o las terminaron encontrando en estas comunidades que germinan en los cerros, comunidades que se organizan en la construcción de las casas y de las calles. Son comunidades interétnicas, en donde conviven chilenas y chilenos junto a familias provenientes de Haití, Colombia, Venezuela o Perú. “Aquí es como una universidad, estamos siempre aprendiendo de nuestros vecinos”, dice un residente. La dimensión interétnica en la toma se vive en armonía, pues se reconoce que todos están ahí por una misma necesidad: tener un lugar donde vivir.

    El emplazamiento de nuevos campamentos (o el crecimiento de los ya existentes) pone en tensión, en primer lugar, a la política de vivienda y a los engorrosos requerimientos que se establecen en ella. Es evidente que la pandemia requiere de respuestas del Estado a través de políticas sociales en distintos niveles. En este sentido, la política de vivienda debe ser flexible y capaz de adaptarse a la contingencia. En segundo lugar, el aumento de los campamentos da cuenta de una población con una alta vulnerabilidad social, cuya reducción de ingresos impactó fuertemente en su calidad de vida. Como medida a largo plazo, se debe actualizar con urgencia el Catastro Nacional de Campamentos, lo cual permitiría planificar soluciones de regularización. En el intertanto, se deben hacer esfuerzos por visibilizar y atender esta realidad, a través de la provisión de servicios básicos, recolección de basura, limpieza de quebradas para prevenir incendios y preparación de las viviendas para las lluvias de invierno, antes de que esta situación se convierta en la crónica de una tragedia anunciada.

     

    Fuente: columna publicada por la doctora Elizabeth Zenteno Torres, en El Mostrador, 5 de abril de 2021.

     

     

  • La muerte no va conmigo
    la vida va en fuego entero(…)
    El futuro es de la vida,
    los pueblos aman la vida,
    lo muerto no,
    la muerte no,
    los muertos no.
    Patricio Manns

    A estas alturas de la historia no debería ser un secreto para ningún chileno ni chilena que nuestra identidad e imaginario colectivo están dramáticamente disociados a causa de una violencia estructural. Compartimos desde esta escritura aquella metáfora antropológica sobre las heridas simbólicas con que ciertos ritos de tránsito marcaban los cuerpos de los neófitos en diversas culturas ancestrales. Lamentablemente, en el contexto de esta inacabada transición chilena, las heridas materiales y simbólicas de la dictadura cívico-militar siguen cercenando el cuerpo-mente colectivo hasta dimensiones insospechadas. No casualmente, el país detenta una de las mayores tasas mundiales asociadas a problemas de salud mental y psicopatías. El terror y el miedo instalados frente a la violencia ejercida por agentes del Estado no ha quedado en el olvido, porque tampoco ha existido una voluntad política de memoria y reparación; más grave aún, los crímenes de lesa humanidad y las violaciones a los derechos humanos no son cosa del pasado, todo lo contrario, se siguen reproduciendo injustificadamente por una criminalización de la protesta social, en el discurso mediático y en la práctica represiva de policías y cuerpos militares contra aquel supuesto “enemigo interno” con que se tilda la diferencia, especialmente la incomprendida cosmovisión del pueblo-nación mapuche y, en general, de todas las comunidades étnicas, diversidades, disidencias y resistencias al modelo extractivista del capitalismo salvaje. Ejemplo de esto último, es la persecución hacia defensores y defensoras del medioambiente por parte de la inteligencia policial, en la región de Valparaíso.

    En Chile, el modelo económico neoliberal está asentado sobre una falaz paz social, impuesta mediante una no tan silenciosa belicosidad de clase, patriarcal, colonial y territorial, que permea fronteras y profundiza las brechas de inequidad y violencia. En esa realidad social, se construyen estereotipados discursos y prácticas asistencialistas desde el Estado, en torno a la vulnerabilidad, como si esta última se tratara de una condición social innata que marca con heridas simbólicas el cuerpo-mente de ciertos segmentos de nuestra población. Pero escasamente se profundiza sobre los hechos históricos que han provocado la paradójica normalización que asocia a la clase político-económica dominante con la corrupción, la colusión, la usura, el tráfico de influencias, entre otras muchas conductas reñidas con el imperativo ético que se supone debe encarnar la función pública, como también la privada. Desde la perspectiva de los imaginarios sociales, la normalización de estos tipos de violencia simbólica, amparada por el individualismo, la competencia, el cosismo, el consumismo, la exclusión social y el ecocidio extractivista ha conducido al propio modelo a un callejón sin salida. No solamente por el descrédito de la institucionalidad que la administra, sino porque su extensión normalizadora resulta el caballo de Troya de la necropolítica y la narcopolítica, dos caras acuñadas en una misma moneda.

    Es por ello que, en otras latitudes, se ha comenzado a hablar de la emergencia de un peligroso “fascismo de baja intensidad”, que traspasa las relaciones sociales, infiltrándose en las políticas de seguridad interior del Estado y la tan periclitada seguridad pública, pero también en el insoslayable incremento del narcotráfico y la narcocultura. El reguero de pólvora que enciende esa cultura de muerte, en el contexto de la presente globalización pandémica, debería remecer nuestra conciencia humana ante el imperativo ético de preservar la vida en todas sus formas. Y, especialmente, cuando debemos pensar y actuar sobre y en la identidad de la Región de Valparaíso, ciertamente fragilizada y fragmentada por un centralismo imperante que se reproduce provocando la implosión y asfixia de todo lo que considera periferia, marginal, rural o simplemente premoderno.

    ¿Será posible, entonces, construir una comunidad regional inspirada en la liberación de todas sus fuerzas creativas, de su ecología de saberes socio-territoriales, con el firme propósito colectivo de garantizar la paz, el cuidado de la vida y de los bienes comunes?

    Sin duda, la construcción de ese otro mundo posible no tiene lugar sino desde la deconstrucción de esa matriz necropolítica que niega la vida, los cuerpos sociales, la tierra y el agua. Y esto no se trata de un simple giro metafórico, sino de la cruda realidad al desnudo, la sistemática violación de los derechos humanos y de la naturaleza: muertes, violaciones, torturas, mutilaciones oculares se suman a “zonas de sacrificio”, estados de catástrofe hídrica, derrames de relaves mineros, contaminación de aguas superficiales y napas subterráneas, incendios devastadores, pérdida del patrimonio genético y la biodiversidad.

    La construcción genuina de sentido identitario colectivo tiene una conexión directa con nuestra memoria, el legado de nuestros pueblos originarios y la descolonización del pensamiento desarrollista moderno extractivista y de extinción. Porque no solo es posible, sino necesario, aspirar a un proyecto de buen vivir comunitario, el kume mongen mapuche o sumak kawsay quechua, cuya afirmación por la vida y su diversidad apelan a la recuperación de una cultura solidaria y una sociedad de derechos, plenamente participativa y consciente de su protagonismo histórico.

    Este proyecto político, en diálogo con organizaciones sociales, territoriales, vecinos y vecinas, encarna una resistencia asociada al buen vivir, pero también una construcción colectiva que aspira a aportar en una dirección ético-política: una región de derechos, inclusiva, democrática y libre de violencia. La apuesta de este proyecto se enfrenta con tensiones a las tendencias normalizadas, a la violencia contra los derechos humanos y de la naturaleza. Nuestra identidad regional, lejos de ser olvidada, es un punto de partida para reivindicar una acción política transformadora.

    Felip Gascón i Martín es periodista, Doctor en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona, Postgraduado Cátedra UNESCO de Brasil en Políticas Públicas y Desarrollo Regional.

    Rodrigo Mundaca Cabrera es candidato a Gobernador Regional de Valparaíso. Vocero Nacional MODATIMA. Ingeniero Agrónomo.

    Fuente: columna publicada en Le Monde Diplomatique, edición chilena, 31 de marzo de 2021.

  • Hoy, a partir de las 19.00 horas se desarrollará la tercera jornada del foro “En el 7 se debate”, instancia creada como espacio de reflexión y debate con el fin de informar a la comunidad local sobre las propuestas de las y los postulantes a constituyentes por el Distrito 7. La actividad se extenderá hasta mañana jueves 1 de abril, y será transmitida por el Facebook Live del Colegio de Periodistas de Chile.

    La actividad es organizada por las universidades de Playa Ancha y de Valparaíso, el Consejo Regional Valparaíso del Colegio de Periodistas de Chile y el Instituto de Ciencias y Humanidades Alberto Neumann, y en ella se abordarán temáticas como descentralización, derechos sociales, educación, salud, medio ambiente, entre otros.

    En la jornada a desarrollar hoy, participarán:

    • Camila Zárate, candidata de la Lista del Pueblo
    • Rodolfo Cornejo, candidato de la lista Independientes por la Nueva Constitución Antonio Páez, candidato de la lista Partido Trabajadores Revolucionarios.
    • Ingrid Altamirano, candidata de la lista Partido Unión Patriótica.
    • Paola Tapia, candidata de la lista Apruebo.
    Debate en el 7

    Las comunas que forman parte del Distrito 7 son:

    • Valparaíso.
    • Viña del Mar.
    • Isla de Pascua.
    • Casablanca.
    • Cartagena.
    • Algarrobo.
    • Concón.
    • Juan Fernández.
    • Santo Domingo.
    • El Tabo.
    • El Quisco.
    • San Antonio.

    El principal énfasis de esta jornada es invitar a las los participantes a votar informadas e informados. En ese sentido, las Facultades de Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso, Playa Ancha y el Instituto de Ciencias y Humanidades Alberto Neumann, apoyados por organizaciones sociales y otras organizaciones del tercer sector, han venido acompañando el proceso constituyente desde el pasado año con tres ciclos de foros y debates: “Pandemias y Crisis Sociales. El sentido del Derecho a la Comunicación en el proceso constituyente”, “Derechos sociales y soberanía constituyente”, y el presente, “En el 7 se debate. Una nueva Constitución para Chile”, con ello se pretende potenciar desde el trabajo colaborativo interinstitucional lo que podría considerarse como un Observatorio Constituyente, abriendo espacios de reflexión y debate que permitan fortalecer la generación de una opinión pública democrática, pluralista, crítica y diversa, para que las comunidades y territorios de nuestra Región y de Valparaíso puedan configurar informadamente su posición y sean verdaderamente los protagonistas de la soberanía popular, muchas veces entendida simplemente como un concepto etéreo sin práctica social concreta.

    El decano Felip Gascón i Martin, de la Facultad de Ciencias Sociales de la UPLA resalta que, en esta oportunidad, ha tenido especial importancia “la participación directa de los Rectores de la Universidad de Valparaíso y la Universidad de Playa Ancha, a través de sus mensajes destacando la importancia de que las instituciones de educación superior se involucren activamente en la generación de estos espacios de debate esenciales para la profundización democrática. También la Vicerrectoría y la Dirección General de Vinculación con el Medio de ambas instituciones han tenido un rol esencial en la organización y conexión con cada una de las listas de candidatas y candidatos, en una difícil tarea de coordinar sus agendas en este período de limitaciones por la cuarentena sanitaria”.

    Finalmente, la autoridad de la Facultad de Ciencias Sociales de la UPLA reconoce el trabajo del decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UV, Dr. Juan Sandoval, junto al Dr. Rolando Rebolledo y Graciela Astudillo, Presidente y Secretaria del Instituto de Ciencias y Humanidades Alberto Neumann, y el importante rol de Danilo Ahumada, Presidente Nacional del Colegio de Periodistas, como vínculo con los profesionales de las comunicacione que están participando como moderadores de los debates, que son difundidos por la fanpage del Colegio https://www.facebook.com/ChilePeriodista/

  • El decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), Felip Gascón i Martin, y el Observatorio de Participación Social y Territorio, dependiente de dicha unidad académica, invitan a tesistas de pre y postgrado para participar de la convocatoria a formar parte del equipo de investigación el proyecto Fondecyt Regular Nº 1191269: “De zonas de sacrificio a zonas de recuperación socioambiental: construcción participativa de criterios de gobernanza ambiental y bienestar en las bahías-puerto de Quintero, Puchuncaví, Huasco y Coronel, Chile”.

    El objetivo general de este proyecto es analizar las condiciones que favorecen la conformación de zonas de sacrificio como expresiones límites de las desigualdades socio-ecológicas, así como también analizar los escenarios de transición a zonas de recuperación a través de criterios de gobernanza participativa y bienestar socio ambiental en las bahías-puerto de Huasco, Puchuncaví, Quintero y Coronel.

    Se abre la convocatoria a dos tesis (de pre y postgrado) de las universidades patrocinantes y/o asociadas al proyecto. Quienes quieran formar parte del equipo, deben poseer una fuerte motivación al trabajo colaborativo y territorial, y estar cursando el seminario de título o tener inscrito su proyecto final de investigación en programas de licenciatura, pregrado, magíster y/o doctorado.

    En caso de los postulantes de post grado no deben ser beneficiarios de beca de ANID. Los estudiantes deberán firmar un protocolo de acuerdo de deberes y derechos asociados a participar como tesistas a fin de obtener recursos asociados al proyecto.

    Se solicita enviar antecedentes:

    • Currículo.
    • Certificado de alumno/a regular.
    • Resumen del proyecto de investigación.
    • Carta de recomendación.
    • Una carta de motivación, en la cual precise su compromiso de inserción al trabajo colaborativo con el equipo y los territorios.

    Los documentos antes mencionados deben ser dirigidos al correo electrónico paola.bolados@upla.cl de la investigadora principal del proyecto, Paola Bolados García, con copia al asistente de investigación del proyecto, Luis Espinoza Almonacid, espinozaalmonacid@gmail.com

    Los resultados de la pre-selección serán comunicados vía correo electrónico a las y los interesados/as.

    Cierre de convocatoria: 16 de abril de 2021.

  • El decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), Felip Gascón i Martin, y el Observatorio de Participación Social y Territorio dependiente de la Facultad, invitan a tesistas de pregrado y postgrado interesados en asociarse al Proyecto Fondecyt Regular N°1190020: “Comunalización y heterogeneidades económicas: espacios de diálogo en torno a casos en el centro-sur de Chile”.

    Como se aprecia en la documento de la convocatoria, “el objetivo de este proyecto es reconocer ejercicios de comunalización en torno a ciertas actividades económicas específicas. Así también, comprender y problematizar procesos invisibilizados de comunalización económica que son útiles para la proyección de diseños socioterritoriales autónomos. Algunas tesis que hemos desarrollado tienen relación a temáticas de agua, ecología política, actvismo digital, recolectores urbanos, prácticas económicas artesanales, cooperativismo, agroecología, redes de abastecimiento, entre otras.

    “Convocamos a participar de los procesos de formación a tesistas de las distintas carreras de la Facultad de Ciencias Sociales y afines de otras facultades de la Universidad de Playa Ancha, que posean fuerte vocación en el trabajo territorial y sus procesos. A modo de requisito, la tutoría correspondería a uno de los co-investigadores del proyecto del equipo Upla.

    Desde la Facultad se destaca que, además de la participación de investigadores del Observatorio, se cuenta con la colaboración y trabajo conjunto de otros equipos, conformados en las universidades de Concepción, Católica del Maule y del Bío-Bío.

  • La revista “Vorágine”, desarrollada por estudiantes de la carrera de Periodismo de la Universidad de Playa Ancha, es el trabajo final de “Seminario de Prensa”, asignatura a cargo de la académica Paola Passig y que fue presentada virtualmente este viernes 18 de diciembre.

    “Afuera (de las aulas), el vertiginoso mundo se mueve y cambia todos los días. Es una crisis de las humanidades, del pensamiento científico, atrincherado en el último bastión de la razón. Pero aislado. Y también lo es del sistema económico, incapacitado de dominar todavía más esferas de la vida para ponerlas al servicio de la producción. Nos llamamos Vorágine por estar en el seno de estas dos contradicciones”, afirma la editorial de la publicación.

    En ese contexto, “Vorágine” aborda en este ejemplar:

    • La experiencia neozelandesa sobre la “sobrevivencia” al Coronavirus;
    • Dos análisis en dos entrevistas distintas de la nueva constitución, a cargo de Agustín Squella y Jorge Baradit;
    • La entrevista en profundidad al comunicólogo Mauricio Tolosa, quien aborda temáticas relacionadas con el lenguaje, la comunicación digital, redes sociales, entre otros aspectos relacionados con la disciplina periodística;
    • La vida del artesano y poeta Carlos Muñoz, en “la punta del cerro” de Valparaíso;
    • El goce consciente del sexo y el auge de los sexshops en línea.
    • En ese mismo ámbito, el de la sexualidad, la entrevista al trabajador sexual virtual Brako Iriarte;
    • En deporte, una breve síntesis en cuatro actos de la vida del futbolista Diego Armando Maradona;
    • Los análisis fotoperiodísticos “Alienígenas” a los murales en tiempos de crisis y “Rebeldía en los muros”.

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    Los futuros comunicadores sociales a cargo de “Vorágine”: Francisca Gaete, Héctor Seguel, Yaznarie López, Sebastián Betancourt, Loreto Muñoz, Hugo Pérez y Cristóbal Sepúlveda.

  • La académica de la carrera de Periodismo UPLA, María de los Ángeles Miranda Bustamante dio a conocer este miércoles los resultados de la asignatura “Fotografía Digital Periodística”, que imparte a estudiantes de primer año en la disciplina asociada a la Facultad de Ciencias Sociales.

    Objetivos de la asignatura

    Según precisó la académica, “durante el primer semestre trabajamos en la construcción de una exhibición fotográfica colectiva y virtual que narra la experiencia de los estudiantes con la pandemia producto del Covid-19”.

    El resultado -que puede verse en esta cuenta de Instagram– consiguió de acuerdo a la docente el objetivo trazado para el primer semestre de 2020 en la asignatura antes mencionada.

    Imágenes resultantes

  • Con la integración de los Dres. Lorena Godoy, académica del Departamento de Pedagogía en Educación Diferencial y Felip Gascón, Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, en el proyecto Horizontes Convergentes: Producción, mediatización, recepción y efectos de las representaciones culturales de la marginalidad” http://converginghorizons.ufro.cl/dirigido por el Dr. Carlos del Valle, de la Universidad de la Frontera, y financiado por el Programa de Investigación Asociativa (PIA), Proyecto Anillo de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades (SOC180045), se profundiza una relación de colaboración interuniversitaria de larga trayectoria.

    En efecto, esta asociación académica, liderada por el nuevo Doctorado interuniversitario en Ciencias de la Comunicación de las Universidades de la Frontera y Austral de Chile (UFRO-UACH), junto a los Grupos de Trabajo en Comunicación y Estudios Socioculturales de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (ALAIC) y el de Comunicación Política y Ciudadanía del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), tiene entre sus antecedentes una dilatada trayectoria y múltiples hitos. Al respecto, el decano Felip Gascón recuerda con especial reconocimiento al grupo de académicos que unieron sus fuerzas para potenciar la investigación en comunicaciones en nuestro país.

    Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UPLA, Felip Gascón i Martin

    “Esta entusiasta alianza académica partió de un grupo de compañeros que estudiaron juntos su Doctorado en la Universidad de Sevilla, y con el que tuvimos la fortuna de que nuestros caminos se cruzaran. Mi incansable compañero y amigo entrañable, Víctor Silva, que tras ejercer parte de su carrera académica en la Upla se integró en la Universidad de Zaragoza, después de  desarrollar varios postdoctorados; Rodrigo Browne, titulado de periodismo en la Upla y exalumno mío -de hecho fue gracias a su ayuda que Víctor Silva concursó a la Upla, regresando de Sevilla-; y, Carlos del Valle, con quien prontamente construimos una relación de gran amistad y colaboración académica. Los tres me merecen una profunda admiración y reconocimiento, pues su trabajo se ha constituido en referente internacional en los estudios de comunicación”.

    Entre los hitos de esa asociación académica, el decano de Ciencias Sociales recuerda la co-organización del I Congreso Internacional de Comunicación, Información y Culturas. La Comunicación ante los desafíos del Patrimonio y las Identidades, celebrado en nuestra universidad el año 2005, y que dio a luz a la Revista F@ro, “en aquel entonces publicación del Departamento de Ciencias de la Comunicación y de la Información de la Facultad de Humanidades http://web.upla.cl/revistafaro/n2/02_presentacion_.htm;  que desde ya hace unos años atrás se transformó en la revista interdisciplinaria de la Facultad de Ciencias Sociales, con 30 números ya publicados http://revistafaro.cl/index.php/Faro e indexada en Latindex Catálogo, EBSCO, CLASE, DIALNET y Google Académico. Posterior a esa cita académica, que constituyó un verdadero hito internacional, con más de 300 participantes,  se fueron multiplicando múltiples iniciativas en red”. Entre ellas, el Dr. Gascón menciona varios proyectos de investigación financiados por CONICYT, un proyecto de la Unión Europea http://www.culturalnarratives.co.uk/, publicación de varios libros y monográficos de revistas internacionales, el intercambio de profesores en los programas de posgrado de las tres universidades, el trabajo conjunto para la constitución de la Asociación Chilena de Investigadores en Comunicación (INCOM-Chile http://incomchile.cl/), la constitución de la Red Latina de Teorías Críticas en Comunicación y Cultura (CRITICOM) https://criticom.blogs.uv.es/, entre otras importantes iniciativas.

    Dr. Carlos del Valle

    Sobre la importancia de este nuevo desafío investigativo, el Dr. Carlos del Valle, investigador principal del proyecto Anillo, especialista en comunicación intercultural, exdecano de la Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades, actual director del Doctorado en Ciencias de la Comunicación, director de Bibliotecas y Publicaciones de la Universidad de La Frontera, destaca que el mismo “aborda los diferentes modos de exclusión y de marginalización que desde las estructuras sociales, políticas y económicas hegemónicas se ejercen sobre los grupos o colectivos de pueblos originarios, de disidencia sexual, migrantes y reos, para lo cual se avanza de manera comparativas en Chile, Argentina y Brasil, que creo es la principal particularidad del proyecto. En este mismo sentido, integra experiencias de investigadorxs y estudiantes de otros países que se han sumado, como Georgia, Marruecos, España, Italia, El Salvador, Colombia, Ecuador y Perú. El intercambio de experiencias de trabajo a nivel internacional es un eje central del proyecto, que durante sus tres años de implementación se ha comprometido no sólo con un trabajo de aplicación de métodos y técnicas científicas como lo hace cualquier proyecto; sino que tiene como objetivo, además, relevar las voces de lxs actorxs sociales y culturales. Por esta razón es que además de publicaciones en revistas indexadas el proyecto contempla la publicación de un libro pensado en un público amplio, la realización de un documental y la elaboración de material educativo dirigido a estudiantes de educación media”.

    Dr. Rodrigo Brown

    Por su parte, el Dr. Rodrigo Browne, exalumno de la Upla, actual director de Estudios de Postgrado de la Universidad Austral de Chile, y co-director del Programa de Doctorado en Ciencias de la Comunicación, ya aludido, considera que “el proyecto se plantea desde un carácter regional, nacional e internacional, consolidando una propuesta en red entre colegas e instituciones que llevan más de diez años trabajando en conjunto y que cruza regiones del país y también diferentes universidades de varios continentes. La relación y proyección en el tiempo entre investigadores e investigaciones es una de las fortalezas centrales de la propuesta, como también, su capacidad de concentrar los esfuerzos en las voces menos escuchadas de nuestras sociedades”.

    La comunicación en tiempos de pandemia
    La comunicación en tiempos de pandemia

    Una de las primeras grandes producciones de esta red internacional de investigadores es la reciente publicación del libro Covid 19: La comunicación en tiempos de pandemia http://www.doctoradoencomunicacion.cl/files/la-comunicacion-en-tiempos-de-pandemia.pdf, volumen que reúne a 55 autores y autoras(264 páginas), bajo la edición de los Dres. Browne y del Valle, y en la que los Dres. Lorena Godoy y Felip Gascón publicaron juntos el trabajo “Covid-19: del fantasma autoritario del enemigo interno a la biopolítica del distanciamiento social”.

    Doctoraa Lorena Godoy

    La Dra. Godoy señala al respecto que “el volumen recoge una importante cantidad de ensayos coyunturales sobre la pandemia, escritos por las y los investigadores que participamos del proyecto financiado por la ANID, y que desde ese sistema-mundo en crisis socio-sanitaria y este otro micro-mundo interior de encierro, cordones sanitarios, cuarentenas y distanciamiento social, quisimos abrirnos a la reflexión crítica desde miradas distintas geográfica y disciplinarmente hablando, pero no distantes sobre sus causas y consecuencias”.

    La importancia de que además de los académicos Gascón y Godoy, ellos mismos sean los encargados de convocar a esta red de investigadores e investigadoras a otros colegas de la Upla, como son los Dres. Violeta Acuña, actual Vicerrectora Académica, Silvia Sarzoza, Directora de la Escuela de Postgrado, y Pablo Saravia; ayudantes de investigación y egresados de la Upla, como Consuelo Dinamarca, Débora Vega y Luis Espinoza Almonacid, cercanos al Observatorio de Participación Social y Territorio https://participacionsocialyterritorio.cl/, así como otros doctorantes vinculados a nuestra Universidad, como César Pacheco, Horacio Arros y José Miguel Burgos, la corroboran los académicos Del Valle y Browne.

    “En la UPLA existe una fuerte tradición de trabajo con la comunidad, que he logrado observar en las distintas oportunidades que he estado compartiendo personalmente. Este trabajo comunitario, de tipo emancipador y liberador es uno de los desafíos importantes del proyecto y, por lo tanto, se requería la incorporación de investigadorxs que, como los Doctores Felip Gascón y Lorena Godoy, cuenten con experiencia en estas prácticas y así el Anillo se va potenciando”.

    Y en ese mismo sentido, el Dr. Browne pone en valor lo que fue su propia experiencia formativa en nuestra universidad y el vínculo que siempre ha mantenido con su alma mater. “La Upla ha sido una Universidad aliada desde el siglo pasado, momento en el cual cursé la carrera de Periodismo en esta casa de estudios porteña. La base de los contenidos investigativos que desarrollamos en este proyecto proviene de esta experiencia Upla, como propuesta formativa que siempre se abre dialógicamente a todas las miradas, posturas, estilos, pensando permanentemente en términos de quienes quedan en los márgenes de los ejercicios de poder. La Upla, desde sus bases, no deja de proyectar y pensarse desde esta perspectiva. Luego, ya de profesional, han sido interminables los proyectos que hemos llevado entre varias universidades del país y donde siempre ha estado involucrada la Universidad de Playa Ancha.” Los aportes que desarrollarán en el proyecto los académicos Godoy y Gascón, se orientarán, desde sus líneas de trabajo en epistemología de las diferencias y en ecología política de la comunicación, respectivamente, líneas que pondrán en diálogo con la experiencia de diversos actores y actrices excluidos o marginalizados, quienes en su opinión “son los verdaderos protagonistas, no solo de nuestras escrituras y ocupaciones académicas; pues, por encima de todo, son ellas y ellos los verdaderos protagonistas de una historia que, desde un punto de vista ético, político y de la propia generación de conocimiento, tiene todo el derecho de liderar su propia emancipación para liberarse de la invisibilidad y el olvido impuestos por el saber-poder hegemónico.”