En el último informe de la Organización Mundial de la Salud se dio a conocer que más de 7 millones de personas fallecen año tras año debido a enfermedades vinculadas al consumo de tabaco, lo cual se ha transformado en una de las mayores amenazas para la salud pública a nivel global.

Por ello, cada 31 de mayo, desde 1987, se celebra el Día Mundial sin Tabaco como una iniciativa creada por la Asamblea Mundial de la Salud para resaltar los riesgos asociados al consumo y para que los estados renueven compromisos en torno a la promoción de políticas eficaces para la reducción, ya que esta adicción mata a uno de cada diez adultos.

En nuestro país, la ley del tabaco es la número 19.419, que regula y restringe el consumo, venta y publicidad de productos elaborados con tabaco, pero en febrero de 2013 la ley 20.660 la modificó en relación a los ambientes libres de humo.

Además, la Organización de Naciones Unidas incorporó como una de las medidas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, dentro del tercer objetivo, el fin de “Fortalecer la aplicación del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco en todos los países”,  por lo que la OMS llamó a la priorización y agilización de los esfuerzos a nivel internacional.

Estudios sobre los efectos del consumo

Fumar puede provocar daños pulmonares, en el sistema cardiorrespiratorio y accidentes vasculares, entre otros. Por ello, el doctor Mauricio Valenzuela, coordinador docente de la carrera de Pedagogía en Biología y Ciencias, quiso ahondar en las consecuencias más predominantes.

En primer lugar, el factor que genera la conducta adictiva es la nicotina, la que particularmente interactúa con un neurotransmisor denominado acetilcolina que es un receptor nicotínico, el que provoca estos cambios particularmente a nivel cerebral. Pero hay otras sustancias, como el benzopireno, que también se puede hallar en el cigarro y tiene la particularidad de afectar los pulmones; cuando la persona está fumando, lo aspira y llega a dicho órgano.

El especialista explicó que “algunos trabajos han demostrado que el benzopireno, cuando se cataboliza o rompe, produce un producto de desecho que se va acumulando; por lo tanto, no se aprecia una intoxicación de forma inmediata, a menos que la persona fume mucho (caso extremo), pero a largo plazo se ven las consecuencias. Los órganos van buscando mecanismos de compensación, de restablecer conexiones de funcionamiento, pero con el tiempo se termina generando un cáncer pulmonar”.

Otro de los efectos que se destaca ocurre a nivel cerebral, y ahí lo hace particularmente la nicotina, al estimular la liberación del neurotransmisor llamado dopamina, lo que activa el sistema de recompensa y castigo del núcleo accumbens (un grupo de neuronas), provocando placer (o  sentirsese mal cuando no se fuma). Entonces, la nicotina activa las neuronas que facilitan la conducta adictiva.

También se pone en el tapete en el envejecimiento celular. Si bien las células se degeneran de manera natural gracias a un mecanismo interno regulatorio, el experto en la materia afirma “que todas las drogas a la larga aceleran el proceso. Si miras a un joven que ha consumido muchas sustancias, se puede asimilar a una persona de avanzada edad, ya que posee problemas de memoria, motores, cambios de humor y, como afecta el colágeno, incluso se le acentúan las líneas de expresión, entre otros aspectos”.

Diversos estudios longitudinales han arrojado que al mantener a un animal (como una rata de laboratorio) en condiciones de excesiva exposición a la contaminación que produce el cigarrillo, se produce una reducción del tamaño del cerebro, por lo que ahí va implícita una muerte neuronal progresiva. “En humanos, se ha demostrado que efectivamente existe un deterioro progresivo, pero es complejo otorgar un discurso que intente dar a conocer lo que va a pasar a futuro para generar una toma de conciencia, sobre todo a los adolescentes porque funcionan en base a emociones y a la inmediatez”.

Tras lo señalado en relación a las consecuencias, cuando aparece cualquier tipo de síntomas, las medidas que se tomen para reducir el daño -como masticar chicles o usar implantes de nicotina, por ejemplo- terminarán siendo netamente paliativos. El organismo tiene capacidad de recuperación, pero nunca lo hará al 100%.

Efectos de la colilla de cigarro

El medio ambiente también se ve afectado por las más de 7000 sustancias químicas tóxicas que el cigarro contiene, pero principalmente lo que queda repartido por el suelo son las colillas, las cuales corresponden a cerca del 40% de los objetos recogidos cuando se hace una limpieza de la zona urbana y costera.

La doctora Cecilia Rivera, académica del Departamento de Química de la UPLA, detalló que tras fumar queda “un resto de un material sintético, una parte de membrana que debería desintegrarse rápidamente, pero también existe la presencia de restos de tabaco, y el arsénico como uno de sus principales químicos; es el más peligroso a nivel tóxico, ya que no se degrada, se va acumulando en el ambiente y corresponde al primer cancerígeno humano”.

La colilla generalmente se emplea contra plagas, porque las aleja y contribuye a inhibir el crecimiento de todo lo que hay a su alrededor y cuando se halla de forma concentrada, posee un efecto tóxico en el ambiente. Por ejemplo, cuando las colillas del cigarrillo caen al mar, tienen un alto grado de dilución, pero el arsénico que presentan no se desintegra, se acumula en los peces, en el fitoplancton. Si se satura el sistema, el químico flota y es consumido por las aves y si llega al fondo, los degradadores también lo hacen, lo que provoca que pase a la cadena alimenticia.

Según detalló Valenzuela, la colilla también presenta pequeñas dosis de mercurio (el cual se va acumulando con el tiempo) y tras investigaciones se pudo determinar que una mínima cantidad del compuesto causa un daño neuronal irreversible en el ser humano.

Ley Antitabaco en Chile

En términos de la Ley 20.660, promulgada el 8 de febrero de 2013, la Dirección General de Prevención de Riesgos de la Universidad de Playa Ancha ha puesto en vigencia una normativa sobre los espacios en los que se puede fumar en la universidad, los que se encuentran delimitados en el plano que pueden descargar aquí.

Verónica Pastén, Coordinadora general de Prevención del Consumo de Drogas y Alcohol de la Universidad de Playa Ancha, señaló al respecto que “estamos avanzando en un trabajo conjunto con distintas unidades para que los espacios comunes de nuestra institución sean más agradables y se respeten los derechos de todos, en este caso, de las personas que no son fumadores”.

En este sentido, el doctor Valenzuela añadió desde la visión científica que la actual ley “ayuda a los fumadores pasivos, quienes reciben directamente el desecho del benzopireno, porque cuando se aspira el cigarro y se expira, el que está más cerca recibe la sustancia más tóxica”.

Cabe señalar que en los espacios cerrados existe una acumulación peligrosa del humo para aquellos que no poseen el vicio, por lo que “si  fumas un cigarro al aire libre no es tan tóxico, pero si lo haces en lugares más reducidos, con menos intercambio de oxígeno, sí”, afirmó Valenzuela.

Incidencia del consumo en accidentes

A nivel mundial, en relación a los accidentes de tránsito por consumo de tabaco mientras se conduce un vehículo motorizado, se estima que dicho factor aumenta el riesgo entre un 2% y un 3%.

Además, cada año en nuestro país se toma conocimiento sobre incendios estructurales cuyas causas se atribuyen a cigarros que no fueron apagados de forma correcta. Si bien  se producen pérdidas millonarias en infraestructura, lo más relevante es la pérdida de vidas y que una gran cantidad de personas quedan con lesiones.

En ese sentido, Luis Fuentes, director general de Prevención de Riesgos, agregó que “muchos de los incendios forestales e industriales acontecidos en nuestro país, tienen su origen en cigarros mal apagados o lanzados desde vehículos en movimiento en el primer caso, y por fumar en lugares no habilitados en el segundo”. Por lo tanto, es de suma relevancia tomar cartas en el asunto tras el enorme daño humano y medioambiental que puede producir este vicio.