Hay experiencias en la vida que marcan. Algunas personas sucumben y otras se levantan con más bríos. La diferencia está en la fuerza interior de cada persona; algunos lo llaman fe y otros  temple. Sin embargo, la vida de Claudio Toledo Fernández demuestra que es posible contar con estas dos armas y navegar con ellas sobre aguas turbulentas. Al menos así lo demostró tras sufrir la amputación de su pierna derecha a los 18 años, hecho que ha superado con alegría y esperanza.

Hoy, este joven estudiante de Pedagogía en Educación Física de nuestra universidad  se declara más feliz que nunca: cuenta con una familia que lo respalda, se ha constituido en un destacado deportista y, siente que no hay límites para quien está convenido que todo es posible.

-¿En qué circunstancias sufriste la amputación de tu pierna?

“Siempre fui deportista. Un día estaba jugando fútbol y me lesioné. Me hicieron una serie de exámenes y finalmente descubrieron que tenía angiomatosis. Fue impactante para todos. Estuve en tratamiento para ver si era posible salvar la pierna, pero finalmente el 19 de octubre de 2010 me amputaron. No había nada que hacer”.

-¿Y qué pasó contigo en ese momento?

“Sentí que la opción era deprimirme o superar esto y yo opté por lo segundo.  Además, siempre he tenido una fe muy grande, la que se fortaleció en la adversidad. Preferí no preguntar por qué yo. Me enfoqué en las soluciones, en cómo podía superar lo que estaba viviendo y lo logré”.

 

-¿Qué pasó con tu familia?

“A todos nos cambió la vida, pero claramente nos unimos más. Sentir el apoyo de la familia en cualquier circunstancia es importante, y más si uno de sus miembros pasa por momentos difíciles. Tengo tres hermanos más y sé que para ellos también ha sido difícil. Cuando vieron mi pierna amputada fue impactante, pero ese tiempo ya pasó y ahora, después de siete operaciones, sigo con las mismas ganas de hacer cosas. Me declaro felizmente amputado”.

-¿Qué nos puedes decir de tu proceso de recuperación?

“La Teletón  ha sido clave, pues allí hay profesionales especialistas que orientan a los pacientes y nos apoyan en todo momento. Incluso, cuando  tuve que decidir  si me amputaba u optaba por otros tratamientos más caros que además, no me garantizaban resultados. Hoy confirmo que mi decisión fue la correcta, pues mi recuperación ha sido muy buena”.

 

 

¿Qué pasó con el deporte después de esta decisión tan drástica?

“En la misma Teletón me contactó una profesora de educación física. Así empecé con el esquí, la natación y buceo,  luego con tenis en silla de ruedas, donde actualmente estoy en el ranking ITF a nivel mundial en el puesto 517. Recientemente me incorporé a la rama de remo adaptado y conformo la selección. La próxima semana haremos una exhibición en Curauma. Paralelamente, estudio pedagogía en Educación Física, lo que me tiene más que contento”.

 

-¿Qué te deja esta experiencia?

“Aprendí una lección muy importante: que los límites no existen, si uno tiene claro lo que quiere. Los obstáculos  los imponemos nosotros mismos. Aprendí que los sueños se pueden alcanzar, y que para ello se requiere al menos tres cosas: fe,  confianza en uno mismo y mucha perseverancia”.