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  • Constatar en terreno no solo en la región de Valparaíso, sino también en Arica y pronto en Copiapó, que la Universidad de Playa Ancha es reconocida como institución líder en formación de profesores, por la innovación en las metodologías de enseñanza y aprendizaje, ha sido la experiencia recogida por el equipo del Proyecto EFI.

    Académica Mara Gallardo y Paula Magnere.

    “Implementación de talleres deportivo-recreativos para estimular la adhesión a la actividad física de niños y adolescentes escolares, impactando en la mejora de sus ambientes de aprendizaje y hábitos saludables” fue el proyecto que se adjudicó en 2016 la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, el cual coordinado por la académica Paula Magnere Ávalos, ha contribuido a consolidar la vinculación de la carrera de Pedagogía en Educación Física con los establecimientos educacionales beneficiarios.

    Entre 2016 y 2017, noventa y seis talleres se desarrollaron en 48 escuelas de la región de Valparaíso, 2.421 escolares de prekínder a octavo básico participaron en ellos, además de la capacitación a profesores de educación física, de básica, educadoras de párvulos, y profesores talleristas, fueron parte de los logros de la iniciativa UPLA.

    Fue tan bien evaluada la gestión y resultados del proyecto, que el Ministerio de Educación le solicitó a la universidad replicar la experiencia en Arica y Copiapó.

    Las docentes Paula Magnere Ávalos y Mara Gallardo Hinostroza compartieron su experiencia.

    ¿Cuál fue la motivación de presentar un proyecto como éste en la región de Valparaíso?

    -PM: “Queríamos aportar al factor protector de salud mediante el incremento de la actividad física en niños y adolescentes, porque la Organización Mundial de la Salud ha establecido que la inactividad física en los niños es la que está provocando altos niveles de obesidad, hipertensión, y diabetes. Nos enfocamos a aumentar en las escuelas públicas la práctica de actividad física mediante el desarrollo de 2 talleres deportivo-recreativos a la semana, que recogieran los intereses de los niños. Así ofrecimos talleres de estimulación motriz, yoga, acrosport, bailes urbanos, artes marciales, entre otros más tradicionales. Además realizamos eventos masivos y encuentros deportivos interescuelas.
    En una segunda etapa, nos propusimos que la actividad física impactara en sus ambientes de aprendizaje y hábitos saludables”.

    ¿Esto significó contar con recurso humano preparado para liderar los talleres?

    -PM: “Así es. Ése fue otro de los impactos del proyecto, porque se contrató a profesores de educación física titulados, la mayoría formados en nuestra universidad; así como estudiantes egresados y alumnos de Pedagogía en Educación Física UPLA que desarrollaron los talleres, apoyaron los eventos masivos y formaron parte del equipo. A ellos también se les capacitó. Todo redundó en una positiva evaluación por parte de los directores de las escuelas, porque reconocieron en nuestro equipo el aporte de nuevas estrategias e innovación metodológica en los talleres”.

    -MG: “Podemos decir que dentro de la carrera impactamos positivamente a las prácticas intermedias (TIFP), las profesionales, a los egresados y titulados. Englobamos el proceso formativo de nuestros estudiantes, repercutiendo en su fortalecimiento”.

    ¿La capacitación fue solo para los profesores talleristas?

    -PM: “No. Consideró también a los profesores de educación física, las educadoras de párvulos y de educación básica de las escuelas. Fueron jornadas prácticas de actualización en “Actividad física escolar”, “Expresión rítmico motriz”, “Juegos y estimulación motriz”, “Juegos de iniciación deportiva” “Neurociencia y pausas saludables”, entre otros. También realizamos conversatorios con los directores de escuelas sobre los “Beneficios de la actividad física para propiciar el aprendizaje”.

    ¿Y consideraron la adquisición de material deportivo también?

    -PM: “Claro. Se adquirió implementación deportiva para cada uno de los talleres en funcionamiento en los establecimientos educacionales, que les permitió renovar y contar con nuevo material deportivo para sus propias clases de educación física y salud”.

    “Dejamos huella”

    ¿Cómo fue la recepción de las escuelas a la propuesta UPLA?

    -MG: “Fue excelente la recepción tanto de los directores, sus profesores como de los escolares. Y fue tan bien ejecutado y evaluado, que el MINEDUC nos solicitó, paralelamente, coordinar el proyecto en Arica con la Universidad de Tarapacá en 13 establecimientos educacionales, y este año lo iniciamos en 25 escuelas de Copiapó. Además, para el período 2017-2018 postulamos a la continuación del proyecto en Valparaíso con otro enfoque, relevando los recreos como espacios activos de juegos, movimiento, desarrollo motriz y encuentros deportivos en 14 escuelas y 27 recreos. Y es que no solo en el aula se aprende, en los espacios de convivencia también, porque el ambiente de aprendizaje es todo lo que envuelve a la escuela”.

    ¿Se evidenciaron cambios en las conductas de los escolares?

    -MG: “Fue muy positivo. Los profesores de las escuelas nos cuentan que los niños que manifestaban conductas agresivas, luego de la llegada de los talleres disminuyeron sus niveles de agresividad”.

    -PM: “También nos manifestaron los docentes que mejoró la convivencia interna. Niños o cursos que no se hablaban, ahora interactúan entre sí, porque se conocen en los talleres y, además, comparten en los eventos masivos. Por otro lado, estudiantes más grandes quisieron sumarse a las actividades, colaboraron en su realización y propusieron nuevas dinámicas. Fue muy satisfactorio”.

    ¿Y cuál es la mirada que recogieron de los directores de las escuelas?

    -PM: “Se hizo una evaluación cualitativa con ellos, en la que concordaron que se notaba el Sello UPLA en la iniciativa, el cual logró traspasarse a las escuelas. Esto es contar con profesores y estudiantes con sentido social, comprometidos con su entorno, proactivos y creativos. Capaces de intencionar situaciones para resolver dificultades, de manera de lograr que las actividades resultaran”.

    Por parte de Uds. ¿cuál es la evaluación que efectúan del proyecto?

    -PM: “Hemos superado nuestras expectativas en cuanto a que logramos que los escolares participaran y se involucraran en la propuesta, pero también conseguimos que otros estudiantes se interesaran y se sumaran a la actividad. Aquello ha redundado en una mejor disposición para relacionarse entre pares y enfrentar el día a día en la escuela.
    Igualmente, hemos dejado una marca en los profesores. En Arica nos dijeron que habían escuchado de la UPLA, y que ahora confirmaban por qué es reconocida como la mejor en educación. Nos manifestaron que les aportamos innovación en la enseñanza de metodologías, y que no fue más de lo mismo”.

    -MG: “Otro aspecto a destacar es que hemos otorgado oportunidades de trabajo y, a partir de ellas, se generaron ofrecimientos laborales para los integrantes de nuestro equipo. Es decir, ellos ampliaron sus redes de contacto, lo cual es muy positivo. Esperamos ocurra lo mismo en Arica y Copiapó”.

  • “Desde que se creara en 1986 la Facultad de Educación Física, y continuara una nueva etapa como Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en 2010, las carreras que la integran han ido evolucionando a la par con la Universidad.

    “Nuestra área del conocimiento ha tenido una buena inscripción de estudiantes y una positiva percepción social de lo que realizamos. Siempre respondiendo al llamado de la sociedad mediante proyectos o trabajos en comunidad.

    “Fundamental ha sido el contacto permanente con la población. Nuestro campo disciplinar se ha abierto a distintos escenarios, permitiendo un contacto transversal con diversos grupos sociales, que considera el ámbito escolar, el de los niños vulnerados en sus derechos y el de los adultos mayores.

    “Importante es señalar que el nivel de nuestros académicos es algo característico de nuestra Facultad y reconocido a nivel nacional, al ser permanentemente seleccionados por los ministerios de Educación y del Deporte para impartir capacitación a profesores del sistema local y de regiones.

    “Nuestra Facultad seguirá transitando desde una universidad docente a una compleja, lo que exige que nuestras carreras desarrollen su objeto de estudio centrado en la motricidad y el movimiento más allá de la pedagogía.

    Con el correr del tiempo se evidencia un incremento en la producción y calidad de las investigaciones, con lo cual nuestros profesionales están comprometidos.

    Si hablamos de desafíos a corto plazo, la implementación del programa de postgrado a nivel de doctorado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte es el próximo paso que queremos dar, teniendo como respaldo el Magíster en dicha área, acreditado por 6 años.

    Lo anterior va de la mano con contar con una infraestructura más amplia, un espacio físico identificativo de la facultad, que se correlacione con su quehacer académico y de investigación, que cuente con oficinas para sus docentes y laboratorios que den respuesta a los requerimientos de los estudiantes en formación y de la continuidad de estudios de los profesionales.

    Un tercer desafío se refiere al recurso humano. Requerimos contar con nuevos profesionales en nuestro cuerpo docente para dar viabilidad a nuestro proyecto, en virtud de que se han acogido a jubilación un número importante de académicos.

    En el aniversario número 70 de la Universidad de Playa Ancha, quisiera relevar un sello de nuestra facultad, que es el que somos una familia y eso lo reflejamos en nuestro quehacer interno y externo.

    Al mismo tiempo, me gustaría mencionar a profesores que, en mi trayectoria en esta casa de estudios, me marcaron en lo personal y profesional.

    El profesor Hugo Royos (Q.E.P.D), que me enseñó a conocer la institución, así como la ciudad de Valparaíso cuando llegué de Talcahuano en 1990.

    Carlos Muñoz Salas (QEPD) cuyo amor, energía e inspiración por la pedagogía me marcaron.

    Vaya también mi admiración hacia el profesor de folclor Juan Estanislao Pérez, que con su prestancia llenaba el espacio de un gimnasio.

    Y no puedo dejar de mencionar a quien me guió en lo emocional y espiritual, el profesor Eduardo Cisternas. De los pocos docentes que esperaba que su interlocutor terminara de hablar para él intervenir. De mucho respeto al otro, él decía que «la sabiduría está en la calle como en las instituciones universitarias»”.

  • Francisca_BrionesPrepararse para los desafíos que traerá el futuro es una obligación ineludible para cualquier institución, con mayor razón para una universidad que tiene la responsabilidad social de formar a los profesionales que tendrá Chile. Por ese motivo, la Universidad de Playa Ancha está en pleno proceso de formular su Plan de Desarrollo Estratégico Institucional, que guiará su desarrollo durante el período 2016-2025.

    La formulación del plan lleva varios meses en marcha, con un trabajo poco llamativo, pero muy riguroso, exigente y participativo. Es justamente la participación la que se enfatiza actualmente, especialmente gracias a la encuesta que se encuentra abierta para recibir la opinión de todos los miembros de nuestra comunidad (puedes verla y responderla en esta página).

    A cargo del proceso se encuentra la Vicerrectoría de Desarrollo, creada en abril pasado como parte de la reestructuración dispuesta por el rector Patricio Sanhueza. Y a cargo de la Vicerrectoría está María Francisca Briones Rosas, antes directora general de Análisis y Planificación Estratégica Institucional.

    En su oficina de avenida Independencia, rodeada por libros y fotografías personales, admite que “la etapa de diagnóstico para nosotros ha sido muy compleja porque han sido muchos los procesos en paralelo, pero estamos terminándola. Nos ayudaron el diagnóstico y los objetivos que quedaron plasmados en el plan anterior, que todavía sigue vigente. Incluso los lineamientos están claros. Lo que es importante ahora es definir las nuevas políticas en conjunto, para que sean consensuadas y todos vayamos aportando. Hay que validarlas con los actores que corresponde y con la representatividad de la comunidad universitaria”.

    – ¿La actual encuesta es importante en ese sentido?
    – La encuesta en línea es fundamental para revisar la misión y visión de la universidad. Estará vigente hasta el 2 de octubre y luego efectuaremos el procesamiento acorde a las respuestas recibidas. Es importante porque cada integrante de la institución, al responder la encuesta, estará dando a conocer su opinión.

    Francisca_Briones– Cuáles serán los siguientes pasos?
    – Entre octubre y noviembre se realizarán tres talleres que también apunta a fortalecer la participación de la comunidad universitaria. En el primero, se validarán misión, visión y valores, para dar paso a la presentación de una propuesta de diagnóstico estratégico. Luego se presentará y discutirá una propuesta de objetivos e indicadores, para terminar en un tercer taller con la validación de metas, la definición de estrategias para el período 2016-2025 y la formulación de acciones por objetivos para el primer quinquenio.

    – El plan vigente, que vence en los próximos meses, era por cinco años. Ahora se innova con el período y su preparación…
    – El Plan de Desarrollo va a ser uno solo, pensado para diez años con sus líneas estratégicas. Es nuestro primer plan estratégico de largo plazo, así que tendremos una estrategia para todo el período y, además, el primer quinquenio va a tener un plan de acción.

    – Luego del diagnóstico y la formulación participativa vendrá una etapa de socialización de los consensos. ¿Cuándo tiene que estar todo terminado?
    – Sí o sí, esto tiene que estar listo en la primera quincena de diciembre. Terminado y aprobado, porque debe tener la aprobación final de la Junta Directiva y antes pasa por el gabinete y el Consejo Académico. Los próximos meses van a ser intensivos.

    – ¿No afecta esta exigencia el trabajo habitual de la Vicerrectoría?
    – No. Tenemos el caso de la acreditación de la UPLA, que es otro proceso muy importante. Allí la universidad tiene que formalizar una evaluación en las tres grandes áreas que estamos abordando: gestión institucional, docencia de pregrado y vinculación con el medio. A la Vicerrectoría de Desarrollo le toca coordinar justamente el área de gestión institucional, así que estoy activa y efectivamente en ese proceso. Lamentablemente, no nos sirve un mismo instrumento para todo, así que muchos responsables tendrán que responder encuestas paralelas para los distintos procesos.

    Francisca_Briones3– ¿Cómo se siente tener esa responsabilidad?
    – Como vicerrectora de Desarrollo, es un privilegio seguir aportando a que seamos una comunidad universitaria que camina en conjunto para lograr la misión de la universidad, con responsabilidad social, inclusión, sustentabilidad institucional y calidad en todo lo que efectuemos. Es satisfactorio, además, aportar a mantener una vinculación con el medio, con nuestro barrio y nuestra región cada vez más efectiva, considerando todo lo que nosotros podemos entregarles y a la vez recibiendo todo el aprendizaje de ellos.

    – ¿Un mensaje final para la comunidad de la UPLA?
    – Solo me resta invitar a nuestra comunidad universitaria a que sigamos en conjunto aportando al desarrollo de nuestra Universidad de Playa Ancha.

     

     

  • César OlivaUna respuesta concreta a la necesidad de país y de la disciplina, a través de la integración y actualización académica y educación continua, es lo que ofrece el magíster en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad de Playa Ancha, que recientemente fue acreditado por seis años.

    El Dr. César Oliva Aravena, coordinador del programa, se mostró satisfecho con el resultado de este complejo proceso, que se inició en 2011 con la autoevaluación, y que involucró la participación del Comité Académico, los docentes y secretarias de la Facultad.

    En concreto, esta calificación entrega al programa el sello de calidad para formar y capacitar al profesional del área con las competencias y habilidades necesarias para enfrentar la sociedad del conocimiento, la creación y la innovación.

    -¿Cuál es el origen del magíster?, ¿qué necesidad detectó para iniciarlo?

    “En Chile, los programas de postgrado en la especialidad comenzaron el 2000 con un convenio entre las universidades de Playa Ancha y Las Palmas de Gran Canarias, España. La idea era crear un Doctorado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.

    A partir de él se visualizó la necesidad de generar el magíster, que es el tránsito normal que debe seguir cualquier académico que busque la consecución de los grados académicos de mayor nivel. Ese doctorado se cerró el 2007, cuyo grado académico entregaba la universidad española. Luego continuó el magíster, que se había creado el 2001, y cuyo grado académico otorgamos nosotros”.

    -¿Cómo podría definir este programa?

    “El magíster es de carácter académico. Es decir, que el alumno transita por disciplinas que tienen la función de orientar y perfeccionar el objeto de estudio de las ciencias de la actividad física y del deporte que, en este caso, corresponde a la motricidad humana. Sin embargo, además de responder a las demandas propias de los profesionales de la especialidad, operamos en total concordancia con el plan institucional de la Facultad y de la Universidad”.

    DISCIPLINAS

    -¿Qué asignaturas ofrece este magíster?

    “Las disciplinas van desde una filosofía del deporte hasta un nivel micro, como la nutrición de la actividad motriz y del deporte. El criterio para definir estas asignaturas, es que se trata de un programa académico. Ello proporciona el sustento teórico al desarrollo del objeto de estudio, que es la (motricidad humana). Sin embargo, hay algunas asignaturas que se relacionan directamente con el trabajo en aula, como nutrición, pero debemos enfatizar que el énfasis de este programa es la investigación aplicada”.

    -¿Qué habilidades permite desarrollar?

    “El profesional que tome este magíster estará capacitado para investigar y perfeccionar en una línea de la motricidad humana (tesis de grado). Será capaz de analizar y evaluar críticamente las ciencias de la actividad física y del deporte y contribuir a su desarrollo, innovación y calidad de su área, fundamentado en el conocimiento científico”.

    -Mencione algunas de las virtudes del programa

    “Desde sus inicios, el magíster mantuvo una rigurosidad administrativa, pues la información está muy bien sistematizada, específicamente todo lo que dice relación con las normativas y reglamentos que el candidato (alumno) debe saber. Además, el postgrado cumple con todos los requisitos que la ley establece (resolución 3380) para la creación de este tipo de los programas. La tercera razón es que, de las nueve cohortes (promociones) que posee, las últimas ocho han sido acreditadas por el CPIP (Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas) del Ministerio de Educación”.

    – ¿Qué puede decir de su cuerpo académico?

    “Sin duda, ese es otro aspecto muy positivo, puesto que todos los académicos del programa tienen el grado de doctor. Contamos, además con profesores visitantes de España y Brasil. A nivel nacional, se incorporan académicos de la Universidad de Concepción, UMCE, y de la PUCV. El nivel del cuerpo académico demuestra la gran importancia que asignamos a nuestros formadores, lo que da garantía de calidad y rigurosidad”.

    -Como contrapartida, sería interesante conocer el perfil de los alumnos que se inscriben en este postgrado.

    “Recibimos alumnos de diferentes formaciones profesionales, entre los que destacan profesores de Educación Física, licenciados en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, psicólogos, nutricionistas y profesores de educación diferencial. Además, tenemos estudiantes que son de otros países como Colombia y Brasil. Esta diversidad de estudiantes da cuenta del gran interés que nuestra propuesta despierta en los profesionales de áreas afines, de quienes nos retroinformamos para optimizar nuestro currículo”.

    -Considerando que la línea de desarrollo en los candidatos es la investigación, ¿cómo se concreta este aporte en la vida laboral de los profesionales?

    “A través de nuestra propuesta buscamos estimular la innovación y la creación de nuevas formas de enfrentar su desempeño profesional, ya sea en el aula, un club, o las instituciones donde van a trabajar. Además, a través de la investigación queremos provocar un impacto social para generar transformaciones que se requieren. Esto es posible, por ejemplo, a través de las tesis de grados y de los distintos proyectos en los que los alumnos puedan trabajar posteriormente. Además, tendrán las competencias necesarias para socializar el conocimiento investigativo, vía publicaciones científicas y técnicas”.

    César Oliva1CREDIBILIDAD Y SOLIDEZ

    -En la práctica, ¿qué significa para la universidad contar con esta acreditación?

    “Entendemos el proceso de acreditación como un sello de calidad que lo habilita y visibiliza socialmente y, por lo tanto, obtenemos credibilidad y solidez frente a otras propuestas de este ámbito. Para nosotros, haber obtenido seis años de acreditación es un gran estímulo para consolidar el programa. Además, es una oportunidad para evaluar y fortalecer las debilidades que quedaron expuestas”.

    -¿Cómo cuáles?

    “Debemos fortalecer la participación en reuniones científicas de nuestros alumnos; y promover el intercambio de estudiantes con programas similares, entre otros aspectos que valoramos tremendamente, pues nos dan luces respecto al camino a seguir para ser mejores”.

    -Han sido dos años de preparación y evaluaciones. Tras conocer esta acreditación, ¿con qué sensación se queda?

    “Tengo experiencia en acreditaciones de otras universidades. Por lo tanto, sabía que no podíamos obtener menos de cuatro años. En lo cualitativo, me siento tremendamente satisfecho por la labor desarrollada. En este contexto, quiero hacer extensiva esta alegría y agradecimiento al Comité Académico del programa y a las secretarias, quienes cumplen un rol fundamental en nuestro diario quehacer. No puedo dejar de mencionar, además, a la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, por su importante y necesario apoyo institucional”.

    -Ya se logró una importante etapa académica del magíster ¿qué viene ahora?

    “Trabajar en las sugerencias del informe de acreditación y seguir motivando a la comunidad que integra este postgrado. No nos quedaremos tranquilos. Ahora estamos obligados a trabajar para superar nuestra debilidades y hacia allá apuntarán nuestros esfuerzos”.

  • Nadie puede decir que conoce la Universidad de Playa Ancha y su historia, si nunca ha hablado con Juaniquillo; para muchos, el alma de la UPLA, el corazón de la institución, el amigo entrañable, incondicional, ese que siempre responde con una sonrisa y para quien todo es posible, si hay voluntad.

    Ubicarlo no fue difícil, su oficina y su vida laboral giran en torno al gimnasio, espacio que Juaniquillo (o Juan Parada Fernández como fue inscrito en el Registro Civil) conoce como la palma de su mano. Es más, asegura que con solo dar una mirada sabe si alguien ha estado allí.  Esto no resulta extraño para quien ha recorrido esos rincones por más de 40 años.

    Sin embargo, conocer parte de lo que han sido estas cuatro décadas es complicado, principalmente, porque estudiantes, funcionarios y académicos no dejan de saludarlo, de palmotearle la espalda o intercambiar con él cariñosas palabras durante la entrevista. Juaniquillo se da tiempo para todos. Levanta la mano, responde, y con una humildad que solo lo engrandece, pide disculpas por la interrupción. Pero eso no importa, porque todo ayuda a descubrir parte de la personalidad de uno de los funcionarios más queridos de la institución.

    INICIOS EN LA UPLA

    De pelo cano y sonrisa fácil, Juaniquillo cuenta cómo llegó a trabajar a la Universidad de Playa Ancha. “Yo tenía una pega en el gimnasio del Fortín Prat, y el profesor Eduardo Cabezas me trajo el ´70. Me contrataron al año siguiente, porque en ese tiempo los trámites se hacían en Santiago. De eso ya han pasado casi 41 años, pero no los he sentido, porque éste es mi segundo hogar”. El orgullo con que relata este episodio no lo logra disimular, mientras aclara que desde que se inauguró el gimnasio (1982-83) ha estado a cargo de su mantención.

    Un segundo nombre que menciona sobre sus comienzos en la universidad es el del profesor Antonio Maurer, quien fue decano de la Facultad de Educación Física, y prorrector de la institución. Asegura que con él mantiene hasta la fecha una sólida amistad.

    -¿Cómo fueron los primeros años en la universidad?

    “Difíciles. Las cosas no eran como ahora. En ese tiempo tenía que venirme al trabajo caminando. Lo hacía desde Puertas Negras, en la parte alta de Playa Ancha, con un cuñado, y nos demorábamos 50 minutos de bajada y una hora y cuarto de subida. Era sacrificada la cosa, porque el sueldo no me daba para andar en micro”.

    -Pero ¿eso ya pasó?

    “Claro que sí. En ese tiempo lo único que me daban era una capa azul. Ahora las cosas son distintas. Tengo mucho apoyo de la universidad. Me siento muy agradecido con todo, la universidad es mi segunda familia”.
    Juaniquillo no termina de decir estas palabras cuando se le corta el habla. Saca su pañuelo y seca las lágrimas que le juegan una mala pasada y que sin aviso humedecen sus ojos. No dice nada. Mira hacia el cielo y comenta: “es que yo no sería nada sin la universidad. A mí la UPLA me lo ha dado todo, ¿comprende?”

    En honor a la verdad, lo intento, y con el pasar de los minutos logro empatizar con su emoción más profunda. Confiesa que cuando llegó a trabajar no sabía leer ni escribir, pero aquí aprendió, y lo hizo obligado por las circunstancias: practicaba cada vez que recibía la correspondencia, hasta que lo logró.

    Hoy, aquello no es más que una anécdota, que refleja la dura realidad que traía consigo. Una realidad que impacta, que no deja indiferente a nadie: Juaniquillo tuvo una infancia triste, llena de carencias.

    Junto a su hermano, fueron criados por el abuelo materno, don Juan de Dios Fernández Soto. De él recuerda lo suficiente como para afirmar que recibió todo el amor y cuidado. “Mi infancia fue difícil. Recién me probé un par de zapatos a los 15 años, pero eso no me importó, porque mi abuelo me dio lo más grande que es el cariño”. Tras este comentario, vuelve a sacar su pañuelo. Se toma un tiempo, respira profundo y continúa su relato: “Él me enseñó que todo es posible si uno le pone el hombro, y pucha que tenía razón. Para mí él fue todo, y aunque ya no está, me sigue acompañando y me alienta en los malos momentos. Yo sé que él está conmigo siempre”.

    CUESTIÓN DE ACTITUD

    Sin embargo, su buena estrella no solo obedece a los valores que recibió, sino también al cariño que aplica en todo lo que hace, al buen trato y a la buena disposición que tiene con todo el mundo. “Yo no entiendo cómo puede haber personas con tan mala voluntad, o que hacen las cosas enojados. Si aquí todos compartimos un espacio y nos tenemos que ayudar, especialmente con los alumnos. Yo incluso, a veces les pregunto si han tomado desayuno, porque me importan. Lo mismo si los veo bajoneados. No cuesta nada darse unos minutos y prestar la oreja”, dice.

    Esa preocupación y cariño ha tenido consecuencias, pues el lazo que ha creado con los estudiantes trasciende lo institucional. “En la época en que la universidad era líder en handbol, yo celebraba en el camarín con ellos. Incluso, cuando salían campeones era a mí al que llevaban en andas. Se teñían el pelo y yo no me salvaba. Varias veces tuve el pelo de color azul. Así eran los cabros conmigo”, comenta con una sonrisa que le marca la cara.

    Adentrarse en los dolores que han marcado la vida de Juan Parada no es difícil. Además de la muerte de su abuelo, le aprieta el corazón el fallecimiento de su hijo Claudio, quien murió a los 31 años, víctima de un atropello cuando estudiaba la carrera de Contador Auditor en la Universidad de Valparaíso, donde trabajaba. De él, disfruta el cariño de sus dos nietos: Claudio cursa el tercer año de Ingeniería en Construcción en la Universidad Valparaíso, y Camila está en enseñanza media.

    El hijo mayor de Juaniquillo, Juan (42) vive hace más de 20 años en Noruega, donde trabaja como ingeniero metalúrgico (3 hijos). La tercera se llama Priscila (32), y es asistente judicial en Valparaíso. Todos ellos conforman su gran tesoro y allí está su corazón, incluida su ex mujer, a quien generosamente reconoce como el principal apoyo para que sus hijos salieran adelante.

    CONTADOR DE HISTORIAS

    Sin duda, la discreción es una de las grandes virtudes de Juaniquillo, pues al pedirle que compartiera algunas anécdotas que guarda el gimnasio, ríe, se pasa la mano por la cara (como midiendo el tamaño de su barba) y dice: “claro que hay historias. Yo diría muchas historias, pero no todas se pueden contar. Lo único que puedo decir es que las hay tristes y otras divertidas”. Sin embargo, se apura en comentar que muchas de ellas están relacionadas con los afectos, especialmente las que nacen de su espíritu de servicio. “Cada vez que algún estudiante se accidenta, me llaman, porque saben que siempre voy a ayudar. Agua, toallas, hielo, lo que sea. Siempre los acojo, porque son momentos difíciles y dolorosos. Pero si tengo que mirar hacia atrás, puedo decir que lo que más me ha marcado es la promoción de estudiantes del ’84, porque era un curso muy unido, que hasta el día de hoy se junta a compartir. Me visitan en la casa. Incluso, siempre me vienen a buscar y me llevan. Me siento como uno más de ellos”.

    LA UPLA Y SU VIDA

    La relación que surge entre Juaniquillo y los estudiantes comienza cuando los jóvenes ingresan a la universidad. Hasta el año pasado, era el encargado de recibir a los mechones en ceremonias cargadas de alegría. Sin embargo, explica que como tal vez no esté cuando egresen (por un tema de jubilación), esa costumbre quedó atrás. “No es que yo esté cansado, pero siempre a todos nos llega la hora, y ante eso no hay nada que hacer. Además, me siento totalmente satisfecho con lo que he hecho en esta universidad, a la que le debo tanto”, comenta con una emoción contenida.

    Pero quien piense que la vida de Juaniquillo no ha estado exenta de dificultades, se equivoca. En dos oportunidades dice haber estado cerca de la muerte: la primera vez estuvo hospitalizado por una fuerte intoxicación alimentaria que lo mantuvo con sobre 40 grados por varios días, sin que los médicos supieran qué tenía. La segunda vez sufrió serios problemas cardiacos que hoy lo tienen con tres bypass en el cuerpo. “En esta segunda ocasión, no le tuve tanto miedo a la pelá. Entré al pabellón con confianza y dije, bueno, si me salvé de la vez anterior, ésta no me la va a ganar”, comentó Juaniquillo, recordando este episodio marcado en su calendario personal hace ya siete años. Y claro que tuvo consecuencias ese episodio. A partir de ese momento, cambió los combinados por vino y asegura que dejó de llamarse “El rey de los asados”.

    Lo increíble es que hablamos de la historia de un deportista que mojó la camiseta durante muchos años en el club de fútbol amateur Peñarol, donde después pasó a ser dirigente. “Esos fueron buenos tiempos, al principio, pero después decidí dejar el club, porque me cansé de que me agarren a garabatos gratis. Fueron 30 años de insulto, y no aguanté más. Bajé la cortina al club hace más de dos años y no me arrepiento”, comenta Juaniquillo, mientras asegura que fue la mejor decisión que pudo haber tomado.

    Sobre su vida sentimental, no dice mucho. Solo que respeta a la madre de sus hijos, que le envía todos los meses su mesada y que tienen una buena relación. “No hay caso, como toda chicharra, tengo suerte con las mujeres. Y sé por dónde va la cosa, porque lo mío es el baile. Cinco rock and roll seguidos no me han hecho nada todavía”, asegura sin falsa modestia, mientras se muestra agradecido con su pareja actual.

    A Juaniquillo también se le han presentado oportunidades que ha sabido tomar, como viajar por diversos países del viejo continente. Todo surgió a partir de la visita que hizo en dos oportunidades a su hijo en Noruega. De ahí a tomarse una foto con la torre Eiffel de fondo, fue nada más que un suspiro. Lo mismo en las calles de Madrid y luego en Hamburgo. Pero a pesar de lo hermosas que pueden ser las ciudades europeas, a Juaniquillo nadie le cambia su Valparaíso. “Nica, nica”, dice, mientras recuerda que cuando viajó a Francia, llevó un CD con música de Marcela Toledo (cumbias norteñas) que después todos le pedían. Y es que Juaniquillo Parada sabe muy bien dónde están sus afectos, tesoro que cuida con una lealtad sin límites. Lo mismo ocurre con su Universidad de Playa Ancha, la que una vez lo acogió y que después de cuarenta años, él tampoco ha querido abandonar.

  • Hay experiencias en la vida que marcan. Algunas personas sucumben y otras se levantan con más bríos. La diferencia está en la fuerza interior de cada persona; algunos lo llaman fe y otros  temple. Sin embargo, la vida de Claudio Toledo Fernández demuestra que es posible contar con estas dos armas y navegar con ellas sobre aguas turbulentas. Al menos así lo demostró tras sufrir la amputación de su pierna derecha a los 18 años, hecho que ha superado con alegría y esperanza.

    Hoy, este joven estudiante de Pedagogía en Educación Física de nuestra universidad  se declara más feliz que nunca: cuenta con una familia que lo respalda, se ha constituido en un destacado deportista y, siente que no hay límites para quien está convenido que todo es posible.

    -¿En qué circunstancias sufriste la amputación de tu pierna?

    “Siempre fui deportista. Un día estaba jugando fútbol y me lesioné. Me hicieron una serie de exámenes y finalmente descubrieron que tenía angiomatosis. Fue impactante para todos. Estuve en tratamiento para ver si era posible salvar la pierna, pero finalmente el 19 de octubre de 2010 me amputaron. No había nada que hacer”.

    -¿Y qué pasó contigo en ese momento?

    “Sentí que la opción era deprimirme o superar esto y yo opté por lo segundo.  Además, siempre he tenido una fe muy grande, la que se fortaleció en la adversidad. Preferí no preguntar por qué yo. Me enfoqué en las soluciones, en cómo podía superar lo que estaba viviendo y lo logré”.

     

    -¿Qué pasó con tu familia?

    “A todos nos cambió la vida, pero claramente nos unimos más. Sentir el apoyo de la familia en cualquier circunstancia es importante, y más si uno de sus miembros pasa por momentos difíciles. Tengo tres hermanos más y sé que para ellos también ha sido difícil. Cuando vieron mi pierna amputada fue impactante, pero ese tiempo ya pasó y ahora, después de siete operaciones, sigo con las mismas ganas de hacer cosas. Me declaro felizmente amputado”.

    -¿Qué nos puedes decir de tu proceso de recuperación?

    “La Teletón  ha sido clave, pues allí hay profesionales especialistas que orientan a los pacientes y nos apoyan en todo momento. Incluso, cuando  tuve que decidir  si me amputaba u optaba por otros tratamientos más caros que además, no me garantizaban resultados. Hoy confirmo que mi decisión fue la correcta, pues mi recuperación ha sido muy buena”.

     

     

    ¿Qué pasó con el deporte después de esta decisión tan drástica?

    “En la misma Teletón me contactó una profesora de educación física. Así empecé con el esquí, la natación y buceo,  luego con tenis en silla de ruedas, donde actualmente estoy en el ranking ITF a nivel mundial en el puesto 517. Recientemente me incorporé a la rama de remo adaptado y conformo la selección. La próxima semana haremos una exhibición en Curauma. Paralelamente, estudio pedagogía en Educación Física, lo que me tiene más que contento”.

     

    -¿Qué te deja esta experiencia?

    “Aprendí una lección muy importante: que los límites no existen, si uno tiene claro lo que quiere. Los obstáculos  los imponemos nosotros mismos. Aprendí que los sueños se pueden alcanzar, y que para ello se requiere al menos tres cosas: fe,  confianza en uno mismo y mucha perseverancia”.

  • Durante los últimos meses, la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad de Playa Ancha ha renovado su estructura teniendo como base dos disciplinas: Educación Física y Tecnología en Deportes y Recreación. En este contexto, y luego de 25 años formando profesionales, el Decano Elías Marín Valenzuela se refiere a los desafíos relativos a la optimización de la investigación, docencia y extensión.

    ¿Cuáles serán las áreas prioritarias de desarrollo de la Facultad este año?

    “Una primera línea de acción es dar a conocer a la comunidad interna los alcances y orientaciones que tiene esta renovada Facultad. Esto es, transmitir que nuestro quehacer y objeto de estudio se vincula con el ser humano en movimiento, que se desarrolla, que busca y promueve estilos de vida saludables.

    “También en materia de gestión está el asentar nuestros laboratorios, salas de clases y oficinas de los académicos en el Edificio Puntángeles. Además, trabajamos en equipar espacios para los centros de estudiantes, que es otra prioridad, vista la buena relación que tenemos con el alumnado -nuestros académicos son los mejor evaluados entre las distintas facultades- y que tiene su retroalimentación.

    “Además, hay temas como la reacreditación de la carrera de Pedagogía en Educación Física, tanto en damas como en varones, y el proceso de autoevaluación con miras a la acreditación de Tecnología en Deportes y Recreación, labores que debemos concluir para abocarnos plenamente a la apertura nacional e internacional de la Facultad, etapa en donde enfatizaremos en retomar e incentivar contactos, encuentros y otras instancias académicas”.

    ¿Con qué desafíos se encuentran los profesionales egresados de esta Facultad?

    “Estamos atentos a los nuevos desafíos que desde el Ministerio de Educación se han trazado para la enseñanza de la actividad física y del deporte. Ejemplo de ello es la medición de la calidad física impulsada por esta cartera, que busca reducir índices de obesidad y sobrepeso en los niños y niñas o los estudios sobre sedentarismo que ha realizado el Ministerio de Salud y Chiledeportes, los que permitirán establecer políticas efectivas en cada una de estas materias.

    “Como única Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte a nivel nacional, creemos que debemos tomar parte en estos asuntos. En línea con la prevención, educación, promoción de la salud y el bienestar humano está la formación de nuestros estudiantes en cuanto a ocio, tiempo libre, movimiento e interacción con la naturaleza, recursos educativos que requieren investigación y aplicación metodológica de parte de éstos.

    “Sólo mediante estas vías nuestros egresados podrán dar respuesta a los grandes ejes que se traza toda institución por estos días:  aportar a la sociedad seres productivos y sustentables”.

    ¿Cuál es el perfil de los egresados de su Facultad?

    “En cada etapa de la vida se requiere movimiento y por ello las carreras de Pedagogía en Educación Física y Tecnología en Deportes y Recreación nos permiten ir más allá de la etapa escolar, para trabajar en todas las fases del desarrollo humano, preocupándonos de aquellos individuos que presentan algún tipo de discapacidad y que requieren de un plan avanzado o diferenciado de motricidad o psicomotricidad.

    “Por otra parte, la importancia que tenga un profesional egresado de alguna disciplina de la actividad física y del deporte va a verse afianzada por la realización de más y mejor investigación.

    “En síntesis, nuestros egresados se caracterizan por desarrollar tres áreas o dimensiones del saber humano: el saber hacer, mediante la experiencia práctica; la dimensión valórica del ser, interiorizando responsabilidades sociales y desarrollo personal y, por último, el desarrollo de competencias para ser creativos”.

    ¿Qué diferencia hay entre un egresado de esta Facultad y de otra similar en otra casa de estudios?

    “La diferencia se sustenta en el tratamiento transdisciplinario de contenidos, pero también en la significación valórica, donde se enfatiza la responsabilidad social. Además, por lo que hemos visto en la práctica, formamos efectivamente profesionales todo terreno, adaptables a cualquier contexto y con un interés en el perfeccionamiento constante”.

  • Al celebrarse el Día Internacional de la Danza, el pasado miércoles 29 de abril, resultó pertinente conocer la trayectoria, el momento actual y las proyecciones de uno de los referentes más importantes de esta disciplina en nuestra Casa de Estudios: el Ballet Gimnástico, agrupación que tiene más de un cuarto de siglo y que dirige Amada Fuentealba, académica de la Facultad de Educación Física.

    Profesora Fuentealba, cuéntenos sobre la historia del Ballet Gimnástico de la UPLA…

    “El Ballet viene de lo que antes era el “Grupo de Difusión Gimnástica”, donde lo prioritario era la ejecución de movimientos. Allí, la danza era más bien algo complementario, ya que se privilegiaban las acrobacias, las piruetas y cosas por el estilo.

    Viendo que la danza requiere un estereotipo de figuras -donde la dama es más bien delgadita, lo mismo los bailarines- y sabiendo que aquí los estudiantes vienen prioritariamente a conseguir un título y no específicamente a aprender danza, nos motivamos a conformar este grupo tal y como lo conocemos hoy. Por supuesto, fue mucho el esfuerzo para lograr el reconocimiento institucional que conseguimos con el ex rector, Óscar Quiroz Mejías”.

    Con la camiseta bien puesta

    ¿Quiénes conforman en la actualidad el Ballet?

    “El Ballet está conformado en la actualidad por alumnos de ambos sexos y de diferentes carreras, lo que nos permite – a la vez – trazar un eje interdisciplinario en nuestro quehacer. Por ejemplo, cuando hemos tenido presentaciones en países de habla inglesa o portuguesa, tenemos la posibilidad de contar con chicos y chicas de las carreras de traducción, que nos ayudan con la transcripción o traducción de los relatos.

    Desde plano espiritual el sustrato de nuestro grupo está formado en base a jóvenes que, ante todo, se han identificado con la Universidad. Esto es, que se sienten partícipes de la institución y, por lo tanto, va adquiriendo para ellos otro perfil, otra connotación. Para muchos de estos estudiantes la UPLA es más que su casa de estudios.

    La gente que llega aquí se siente tan acogida que se mantiene en el tiempo, después cuesta que se vayan, que se despeguen de esto. Hay alumnas que ya están afuera, que son profesoras o profesionales y siguen viniendo o quieren volver. Más de alguna vez he escuchado un: “profesora, a qué hora están entrenando. Me gustaría volver”.

    ¿Qué es lo que le motiva a guiar este grupo?

    “Me motiva enormemente el hecho de que los alumnos y las alumnas se sientan orgullosos de su Universidad. Ese espíritu de estar representando a la UPLA ante la comunidad para mí tiene un valor incalculable. Primero, porque eso los acerca a lo que debe ser el alma mater de esta Casa de Estudios, es decir, “yo me la juego por la UPLA”. Eso lo tienen muy presente los estudiantes, el tener la camiseta bien puesta”.

    Al servicio de la comunidad

    ¿A qué público orientan su quehacer?

    “Hacia la comunidad. Siempre hemos pensado que lo que hacemos va hacia aquella parte de la comunidad que no tiene acceso a estas presentaciones. Para mí es importante, y siempre lo ha sido, que como profesora, formadora de una Universidad Estatal donde suelen venir alumnos que no tienen posibilidades de estudiar en otro lado, los chicos se acerquen a la cultura y, por cierto, acercar la cultura a la población. Por lo mismo, los primeros invitados son siempre alumnos, padres, apoderados y profesores de colegios, generalmente vulnerables, o bien, recorremos las juntas de vecinos o instituciones y, además, si ellos nos llaman, vamos. Por ejemplo, la celebración del Día de la Actividad Física o un homenaje a alguien”.

    ¿Qué tal es la asistencia de público a sus presentaciones?

    “No sé, te cuento que en la presentación de “Víctor” el año pasado en el Teatro Municipal, había más de mil personas. Estaban el primer y el segundo piso copados, tanto así que tuvieron que abrir arriba, y allí mismo nos comentaba la gente a cargo que era muy difícil que eso se llenara tanto.

    Es que en todo involucramos a las familias de los propios alumnos. El teatro o los lugares donde nos presentamos se llenan, porque finalmente convocamos por todos lados”.

    Si tuviera que escoger un momento importante relacionado con sus presentaciones ¿Cuál sería?

    “Muchas son las ocasiones en que alumnos o los egresados nos han invitado a colaborar con alguna presentación en sus colegios o instituciones, pero recuerdo una instancia en particular que nos dejó muy marcados a los que participamos. En La Ligua, recuerdo, querían hacer comedores abiertos para unos niños y en un primer intento por comenzar la construcción, nos llamaron para construir la base, la obra gruesa que le llaman. Les fue tan bien que nos llamaron para la otra y, con el dinero de esa presentación, techaron. Una tercera presentación sirvió para que compraran las sillas, muebles, cubiertos y otras cosas.

    Recuerdo que cada una de esas ocasiones íbamos a comer a las distintas casas de los niños o de las personas que invitaban. Sin embargo, la última vez que fuimos, nos llevaron a un lugar a cenar y, cuando estábamos a punto de cenar, un señor, todo emocionado, con todos nosotros ahí sentados a la mesa, nos dice que ese lugar, ese mantel, las ollas y los platos que estaban frente a nosotros, era todo obra y gracia de nuestras presentaciones. Eso fue impresionante. Fue una sensación realmente especial. Obvio, terminamos todos emocionados con este golpe anímico. Esas son las cosas que este ballet tiene.

    Desde otra perspectiva, se puede destacar la relación con el canal de televisión ARTV, que el año pasado transmitió durante todo el año el baile “Vuela Mujer”, espacio de 55 minutos, que nos permitió mostrarnos y, por supuesto, hacer publicidad gratuita para nuestra Universidad. El Canal de la Cámara de Diputados también transmitió otro proyecto que nos abrió también puertas para ser vistos afuera. Eso significó, por ejemplo, que hubiera chicos y chicas de otras universidades interesados en venir a conocernos y a formar parte del Ballet. Hoy hay dos o tres estudiantes de una universidad hermana, hija de la misma madre que nosotros, alumnos y alumnas de la Universidad de Valparaíso forman parte del elenco.

    En realidad, hay tantos momentos que recordar que se me haría poco el tiempo para exponerlos. Imagínate, con las presentaciones que hemos hecho en el extranjero, muchas veces nos preguntan sobre la información académica de la Universidad. En Perú, Panamá, Brasil, en todos lados ha habido jóvenes que se acercan y que se quieren venir a estudiar a la UPLA luego de vernos”.

    Proyecciones

    ¿Qué se viene para este año?

    “Tenemos para este año una cuestión bien importante, pero no sé si sea posible de financiar. Hay un evento en Guayaquil – Ecuador- que es un iberoamericano al que hemos asistido en casi todas las ocasiones, dejando en cada una de ellas a la Universidad en muy buen pie. Incluso, con felicitaciones de los embajadores en los países donde hemos estado o nos han hecho reconocimientos públicos los organizadores, con fotos en los diarios.

    Bueno, eso es lo que se pretende hacer hacia fuera. Ahora bien, internamente, estamos participando por un Proyecto de Creación Artística que trata sobre poetas iberoamericanos a recomendación del Vicerrector de Desarrollo, Luis Börk. Ahí, entonces, tomaremos algo de escritores nacionales, como Neruda o la Mistral, mezclados con Nicolás Guillén de Cuba, alguien de México, de Perú o Argentina y armar algo que, ahora que lo pienso, suena bastante al sueño bolivariano, donde somos todo uno solo.

    Ahora, salgan o no los fondos de este proyecto, el Ballet sigue con sus presentaciones igual, o sea, el Ballet no para, tiene que estar constantemente preparándose para actos, homenajes e invitaciones”.

    ¿Cuál es su visión de la cultura? ¿Qué hace el Ballet para ello?

    “A este respecto, yo siempre he pensado que el conocimiento y las artes no tienen fronteras. Recuerdo una oportunidad en Argentina, estábamos haciendo un taller y debatían dos alumnas sobre el sol y la montaña. Una de ellas, una argentina, señaló que “el sol sale por el mar y se esconde por la cordillera”, mientras que la chilena, increpándole duramente le hizo ver lo contrario: “El sol sale por la montaña y se esconde en el mar”. Se arma, entonces, una discusión acalorada, como si con ello se resolviera el problema. En eso, tomo la palabra y digo: “En cuanto a las artes, en cuanto a la cultura, no importa por dónde salga el sol. Lo importante, es que salga”. Claro, me fui de aplauso.

    Ahora, convengamos en una cosa: Cultura no es cualquier cosa, ni bailar en cualquier lado. Creo que cada cosa tiene su respeto, su lugar, su parámetro para ser bien ubicado. Pongo un ejemplo, estos carnavales que se celebran en Valparaíso, traen consigo tomatera, drogas y algo que en mis principios como formadora no puedo compartir. En ese sentido, no me gusta que se use la palabra cultura, en esos eventos que convocan inclusive a infringir leyes y convocar al libre albedrío.

    Otro tema que a veces se confunde con la cultura es “el hacer por hacer”. Esa es una característica que está implantada en nuestro país, en nuestras instituciones. Se busca constantemente hacer cosas para que después no digan que no se hizo nada. El hacer por hacer tiene su peligro. Ese peligro hay que saber medirlo, porque muchas veces es preferible no hacer nada si no se hace conforme a una pauta valórica, a una planificación.

    A mí me preocupa mucho, como formadora, el mensaje que transmitimos tanto en calidad como en difusión a las nuevas generaciones. Esa es parte de las responsabilidades que, personalmente, me he preocupado de transmitir a los integrantes del Ballet. Para eso, nosotros hacemos lo que hacemos. Para eso, nosotros recorremos toda la población llamando a la gente, especialmente la de los cerros a ver lo que hacemos, mostrando algo más depurado que lo que se suele mostrar en otras partes. Le damos un perfil más académico, más formador, con mensajes y fundamentos sólidos, investigados. Eso nos preocupa, eso nos mueve. Nosotros no bailamos por bailar, ni hacemos por hacer”.