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Teatro: Compañía de director UPLA lleva a Polonia singular práctica performativa

Foto: M. Zakrzewski

“Sobre simple práctica performativa” se denomina la investigación práctica y teórica que el ensamble nacional Performer Persona Project (PPProject) socializará entre el 2 y 22 de julio en el reconocido The Grotowski Institute de Polonia, actividad financiada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio en la línea Fondart Nacional -Circulación Internacional- Convocatoria 2018.

La importancia de la presentación de la compañía de teatro, dirigida por el académico del Departamento de Artes Escénicas de la Facultad de Arte de la Universidad de Playa Ancha Claudio Santana Bórquez, radica en que es la primera agrupación chilena en ser invitada a desarrollar una residencia artística en el connotado centro de trabajo polaco que gira en torno al legado del director Jerzy Grotowski (1933-1999), quien revolucionó el teatro de la segunda mitad del siglo XX postulando que su esencia radica “en las acciones humanas y lo que ocurre entre actores y espectadores”.

El programa de trabajo partirá en el Studio Na Grobli de Wroclaw e incluye, entre otras actividades, la muestra de la performance “El amable desarme” inspirada en el texto “La sociedad del cansancio” del filósofo coreano Byung-Chul Han y “El código del alma” de James Hillman; consultorías teóricas con los investigadores Miroslaw Kocur de la Universidad de Wroclaw y Grzegorz Ziolkowski de la Universidad Adam Mickiewicz; y un claustro de trabajo junto a un grupo de participantes en Brzezinka donde originalmente Grotowski realizó indagaciones durante su periodo Parateatral.

Al respecto el director de PPProject, Claudio Santana, confidenció que “serán tres semanas de enclaustramiento dedicadas a la práctica y la performatividad, acciones enmarcadas en conceptos tales como ‘lo simple’, ‘la acción’ y ‘el encuentro entre personas’”.

Foto: Melina Urtubia

-¿Cuáles son las virtudes de PPProject para ser invitados a The Grotowski Institute?

“Nuestro ensamble, integrado por Francesca Bono (productora, filmaker y performer), Juan Pablo Vásquez (actor), Braulio Verdejo (actor UPLA), Vicente Cabrera (actor) y yo, como su director, hemos trabajado sin parar por ocho años. Nos reunimos semana tras semana, incluso cuando no estamos montando espectáculos, ya que nuestro objetivo está puesto en la realización del sujeto por medio de la práctica performativa.

Trabajar de esta manera te deja fuera de los bordes de todo cuanto remite al teatro convencional. Ni los académicos, ni tampoco la prensa, están muy atraídos por estos procesos, porque en muchos casos tienen su efecto principalmente en quienes lo vivencian en primera persona. Sin embargo, cada dos o tres años volvemos a la cartelera con algún espectáculo y en ese aspecto nuestras entregas han sido siempre criticadas con excelencia.

Esta persistencia en el tiempo nos ha hecho transitar varios caminos. Dentro de lo último que hemos hecho están las cinco versiones del Encuentro Fronterizo y, recientemente cerramos la primera versión de Umbrales Silentes junto a una comunidad heterogénea, en el Centro de Extensión del CNCA de Valparaíso.

PPProject es un proyecto que tiene como misión vivir la vida y el arte reunidos. Esta búsqueda hace que nuestras fronteras creativas y de acción traspasen la esfera de existir solamente cuando se presentan espectáculos. Estamos permanentemente gestionando y diseñando formatos, performances y encuentros para encontrarnos con distintas realidades. Es ahí, que mantenemos colaboraciones con centros de trabajo con iguales intereses, principalmente en Italia y Polonia donde se encuentran las personas y lugares que tienen relación directa con el legado del director polaco Jerzy Grotowski”.

Foto: Dafne Moncada

-¿Cómo han preparado la residencia que presentarán en Wroclaw y Brzezinka?

“Felizmente este proyecto se adjudicó los recursos del Fondo de Desarrollo Cultural y las Artes, convocatoria 2018, sin embargo se ha estado organizando y trabajando desde hace más de un año.

En el sentido estrictamente artístico, nuestras prácticas y estudios se han enfocado a intentar no hacer algo. Esto quiere decir que, como director, he planteado al equipo de no hacer lo mismo que hacemos siempre, sino que nos dediquemos a darle un enfoque distinto. Esto puede ser simplemente no hacer nada y quedar en silencio. Que ese ‘algo’ emane desde nuestro interior.

No es fácil describir esto, pero hay que puntualizar que ‘no hacer nada’ es una tarea bastante demandante, esto es, dejar que las cosas que tienen que suceder sucedan, sin forzar ni esforzarse. El cuerpo es para nosotros la puerta de entrada, es la gran oreja que escucha todo, adentro y afuera; y basados en ese pensamiento elaboramos acciones desde lo más simple que podemos hacer: moverse sin pensar en moverse; cantar sin pensar en cantar; mirar y dejar que las cosas se acerquen al ojo. Como decía Nietzsche: ‘descansar en la mirada de los demás’, o como alguna vez los consignó Domenico Castaldo del Labperm: ‘estar vulnerable y ser auténtico; no esforzarse en hacer cosas, no hacer nada’”.

-¿Cuáles son las expectativas que tienen como grupo?

“En cuanto a expectativas, honestamente no tenemos. Es verdad que existe un programa y una investigación perfectamente dibujada en el papel, eso es real. Sin embargo, desde un punto de vista humano y artístico -no académico- estamos avanzando hacia esta experiencia paso a paso y día a día, sin esperar nada más que encontrarse allí de pie en el inicio.

No queremos repetir los modos que ya hemos usado antes. No deseamos conquistar ninguna nueva técnica ni conceptos. Lo único que hemos acordado es estar preparados física, interior y mentalmente para estar permeables a los acontecimientos que aparezcan durante estas tres semanas.

En concreto, habrá una investigación, con evidencias y conclusiones. Eso satisfará la necesidad de transferir esta experiencia a los demás. No obstante, el espíritu de esta residencia es encontrarse con lo más esencial que podamos hacer. Lo esencial está siempre presente en el mundo de lo real, pero se deja de percibir por muchas razones: las distracciones del cotidiano; el mundo académico; la sobre preocupación por lo estético y lo espectacular; el sobre discurso; la sobre explicación; o el extremo uso de palabras.

Todos estos hábitos cubren lo real y evidente como si no creyéramos más en lo que nuestra percepción nos dice. Lo esencial está siempre ahí, el acontecimiento sucede cuando eso que es simple se vuelve extraordinario. Cuando nos entregamos a la simplicidad, reducimos las distancias con la realidad. El mundo deja de mirarse a través de un vidrio y entonces existe la oportunidad de conectar tu espacio interior con el exterior, el cuerpo se transparenta y ambos espacios se tocan; entonces se es uno solo con los demás y el entorno. La pregunta sería, ¿entonces qué tendríamos que dejar de hacer? confiar en el instinto y en la vida, como le gustaba decir al actor polaco y teórico del teatro Zigmunt Molik”.

Foto: M. Zakrzewski

-¿Qué podrá presenciar el espectador polaco en esta residencia artística?

“Habrá dos actividades que incluye la presencia de observadores y participantes. La primera será la presentación de la acción “El amable desarme”, un trabajo extremadamente sencillo que toma teorías venidas principalmente de “La sociedad del cansancio” de Byung-Chul Han y “El código del alma” de James Hillman.

Hace un tiempo que venimos abordando textos de teoría y lo hemos transformado en acciones, canto y performances. ‘El amable desarme” propone compartir un momento de trabajo de nuestro ensemble con un grupo de observadores. Presentar nuestro trabajo es la mejor introducción sobre PPProject que podemos ofrecer, no a través de discursos sino por medio de actos. Esta puesta en escena, que dura alrededor de 40 minutos, pretende generar una comunicación silente entre público y equipo, una especie de calidez y acrecentamiento de la escucha. Tal y como dice el título, se espera que consigamos desarmarnos y encontrarnos en el punto mismo cuando el silencio es compartido.

La otra experiencia será el taller que realizaremos en Brzezinka, donde abordaremos un encuentro simple entre personas con 12 participantes ya comprometidos. No es un taller de ‘yo te enseño algo’, sino que es una indagación compartida entre participante y nosotros donde se aplicarán ciertas estrategias de trabajo que pertenecen a la investigación ‘Sobre simple práctica performativa’.

Experimentaremos lo que es el vacío -de pensamiento, juicios o expectativas- y el silencio -ausencia de discursos entre todos-. Estos son los puntos de inicio para elaborar y encontrarse con la acción. Acción en un sentido de proceso interior del sujeto, motivado por necesidades personales, que tienen la potencia de estructurarse y repetirse. Esto último es un objetivo en la esfera de la investigación.

Ambas instancias son invitaciones a compartir la potencia del arte vivo y redescubrirse en la vulnerabilidad, bajando las barreras y conectándose con aquello que nos hace humanos. Lo que haremos en definitiva será adentrarnos en lo simple, en el silencio, en el encuentro entre personas y en la acción.

Todo esto está contenido en esta residencia. Hay un aspecto humano, otro artístico artesanal, y un último aspecto académico que implica recolectar las evidencias y construir un documento, u otro formato, en que este proceso pueda ser socializado a nuestro regreso”.

Foto: Melina Urtubia

-¿Qué importancia le asignan como grupo a esta gira internacional?

“Creemos que este viaje a Polonia nos va a revelar algo, algo que no sabemos. O quizás sí lo sabemos, pero tenemos que confrontarnos a esta nueva experiencia para darnos cuenta de que lo sabíamos. Prefiero no explicarlo demasiado, es claro.

La importancia de la gira es que el Grotowski Institute es la institución más importante en torno al legado del director Jerzy Grotowski. Sus teorías del ‘Teatro Pobre’ definían la esencia de la disciplina en las acciones humanas y la relación directa entre actores y espectadores, y centraron su alcance en la persona que es actor o actriz, despojándole de toda teatralidad superflua. Es decir, de todos los elementos que usualmente se cree que son fundamentales para el teatro, resultan ser irrelevantes para el acontecimiento humano (texto, escenografía, música envasada, vestuarios, luces, etc).

En lo personal, el Instituto fue y ha sido un espacio de reposo artístico para mí. Recuerdo mi estadía, sus interiores, sus paredes blancas y de ladrillo donde pasaba horas de silencio sumergido en el trabajo. Puedes mirar en los libros las fotos de “Apocalypsis cum figuris” o “El príncipe constante” y después tomas conciencia de que en la misma sala donde se generaron esos trabajos, te encuentras tú mismo buscando un algo intangible y/o una chispa de vitalidad”.

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