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Presidente Nacional conversa con Ingenieras Destacadas

Con el fin de indagar en la vida profesional de las ingenieras y fortalecer la incorporación de ellas en nuestra institución, Cristian Hermansen, presidente nacional, se reunió con Eva Soto Acevedo (*), Ing. Civil Bioquímico, Magíster en Ciencias de la Ingeniería, candidata a doctor y vicepresidente del Consejo Zonal Valparaíso de nuestro gremio. Además participa activamente en la Comisión de Medio Ambiente y es directora del Departamento de Medio Ambiente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Playa Ancha.

En esta oportunidad, la Ing. Soto, compartió su visión acerca el rol de mujer en las organizaciones, el desarrollo de la investigación científica y la preservación del Medio Ambiente.

¿Se valora el rol de la mujer en las organizaciones?

Personalmente pienso que en la mayoría de las instituciones y empresas se valora el rol de la mujer, como profesional, como ciudadana, en ámbitos cotidianos y laborales, pero en términos de remuneraciones, para igual capacidad/destreza/habilidad/ profesión entre hombres y mujeres hay un brecha salarial innegable, que denosta y perjudica el quehacer, pues es injusto, poco ético y gatilla que la inequidad esté presente.

Así como también en cargos directivos, siguen siendo más los varones, los que están a la cabeza y dudo que sea por un asunto de mayor o menor talento, nuestra idiosincrasia machista, que normaliza estas diferencias, hace que se mantengan en el tiempo, por lo tanto, una cosa es que se reconozca el rol de la mujer como tal, en todas sus aristas, otra es que se valore adecuadamente, bajo un enfoque integrador que propenda a un buen trato e igualitario.

¿Has sentido que durante tu trayectoria profesional impidan tu desarrollo de liderazgo femenino?

Si, en varias ocasiones, se presentó el sesgo por el solo hecho de ser mujer, de ser independiente y pensante, en algunos casos eso aturde, pues bajo los preconceptos de sumisión y sometimiento, uno como mujer “ojalá que sea bajo perfil, que no convoque y que no motive”.

A veces es triste pues no solo los varones toman esa actitud, sino que también otras mujeres, que con una mínima cuota de poder, intentan aplastar o reducir a su mínima expresión, también entiendo que al ser todos distintos, de orígenes diferentes, con familias tradicionales, conservadoras y machistas, redunda en que se busque minimizar cualquier atisbo de liderazgo.

Pero he de ser justa y en otras tantas ocasiones se me ha permitido ser líder en su amplia expresión, en distintos escenarios, algunos más masculinos (como la ingeniería más dura) y en otros con componentes mixtas, logrando metas, contribuyendo y aportando al trabajo colaborativo y de calidad, bajo un prisma ético del buen vivir, del bien ser y del bien estar.

¿Qué te llevó a estudiar Ingeniería Civil Bioquímica?

A los 12 años, decidí que estudiaría Ingeniería Civil Bioquímica, estaba en séptimo básico, en un colegio de niñas con monjas – para contextualizar – donde la ciencia y la matemática tenían pocos adherentes, eran más humanistas en ese momento. Me agradaba la química, la biología, como reducir el hambre en el mundo, las incipientes lecturas de genética, los microorganismos, era un mundo fascinante y desafiante, como buen hijo único, observaba todo, anotaba, hacía experimentos, fue una linda etapa previa a la universidad.

En ese entonces ¿cuáles eran sus expectativas? ¿Se cumplieron?

Mi carrera, Ingeniería Civil Bioquímica solo se dicta en el país, en mi Alma Mater, obviamente, Universidad Católica de Valparaíso, que luego pasó a ser Pontificia, mis expectativas eran infinitas – entré de 17 años al mundo universitario, con ansias, entusiasmo y asombro; expectativas en: microbiología, en genética, en contaminación, en alimentos, etc.

Se cumplieron mis expectativas de antaño a cabalidad y con creces, la formación integral, hacer ayudantía, hacer investigación, aportaron a ser la ingeniero de procesos de hoy, miro hacia atrás y fue una buenísima elección, lo señalo con vehemencia y convicción, pues la carrera de pregrado te marca, te da un sello, te convierte en un apasionado de las áreas de interés y te obliga a estar permanentemente perfeccionándote.

¿Cómo ves el desarrollo de la investigación científica en Chile?

Va por buen camino, en distintas áreas del conocimiento, los recursos son escasos y han de entregarse en equidad, en función de la expertiz de los investigadores y colaboradores, el Ministerio de Ciencia y Tecnología en el país, entrega una ventanita de optimismo, lo indico en diminutivo, pues aún hay varios factores, no solo presupuestarios que han de incorporarse y considerarse para que sea un real aporte y no una nueva piedra en el zapato.

Chile cuenta con masa crítica, postgraduados y graduados capaces de aportar al desarrollo genuino del país, con soluciones creativas, que propicien la inventiva y el ingenio, no solo de nuestro gremio, sino que todos los que permiten la diversidad de focos, aristas en salud, en energía, en agricultura, en minería, etc. He interesa que existan niñas y niños motivados por hacer ciencia, por conocer, por asombrarse, hay instancias de divulgación, pero que no necesariamente abarcan el mundo rural y los sectores más vulnerables. Vamos por buen camino, hay que ver el vaso medio lleno, pero con realismo y no del mágico.

¿Cuál es tu visión acerca de la preservación del Medio Ambiente?

Preservar es un verbo lindo, limpio y comprometedor, pues obliga a que existan políticas efectivas de cuidado al entorno, en aspectos de flora, fauna, matrices ambientales (agua, aire y suelo), el uso racional de los recursos, que se van reduciendo en el tiempo, en estar preparados y ocupados ante fenómenos climáticos de gran envergadura y que tienen a Chile, de cliente habitual, desastres por doquier, por tanto se parte por educar a todos, la comunidad en su conjunto, contamos con institucionalidad ambiental, los organismos públicos funcionan, en buen chileno “hacen la pega”, la población debe responsabilizarse por sus conductas, por sus comportamientos, más allá de acciones punitivas y que “toquen el bolsillo”, la educación, la cultura sustentable, se construye día a día, en empresas, en instituciones, en centros de educación (diferentes niveles), más allá del movimiento verde o fundamentalistas, se basa en coherencia, en el ejemplo, en hacer carne el cuidado al entorno, en ser conscientes que estamos de paso por este planeta, que no nos pertenece, solo nos cobija un tiempo, y ese tiempo debe ser de calidad, de protección, de crecimiento racional, de minimizar la explotación desmedida de recursos. Se habla de generaciones futuras, de dejar para los otros un buen lugar. Todos hemos sido la generación futura y qué hemos efectuado como individuos, como colectivo, como país, estamos claros que hay políticas de estado, como baja eso al ciudadano de a pie… es un tema para un café conversado.

¿Qué te motivó a ser socia del Colegio de Ingenieros de Chile A.G?

La ética del Colegio, los valores, el sello principal al trabajo bien hecho y ejecutado de forma correcta, sin mezquindades ni caminos simplistas, con rigor, entusiasmo y compromiso, apenas me titulé me colegié, con muchas ganas, es importante el sentido de pertenencia, de gremio, de actuar tanto individualmente como en bloque, cuando el proyecto, la idea o la actividad lo amerite.

Fuente: Colegio de Ingenieros de Chile A.G., publicado el 7 de junio de 2018.

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