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De Chépica a Teherán: Periodista UPLA se aventura en Medio Oriente

Qué dirían ustedes si les ofrecieran trabajo en un país donde se habla farsi, que vive según el calendario persa en 1397, cuya capital tiene 18 millones de habitantes y cuenta con innumerables museos, palacios, bazares y mezquitas que datan del siglo XVI por conocer. Esa es la aventura que desde marzo está viviendo el periodista Osvaldo Canales Acevedo en tierras de Medio Oriente, específicamente en el canal HISPANTV de Irán.

Nacido en Chépica, un pueblo de la región de O’ Higgins, se trasladó a Valparaíso para estudiar Periodismo en la Universidad de Playa Ancha. Su vida profesional la comenzó a cimentar en el Departamento de Prensa de la Corporación de Televisión de la Universidad Católica de Valparaíso (UCV) donde se desempeñó como redactor, editor, jefe de prensa y presentador de noticias. En 2013 hizo una pausa, armó sus maletas y viajó a Venezuela para conducir el programa “Impacto Económico” de Telesur junto a la debacle social, política y económica del país centroamericano se adelantó su regreso al país, pero la “inquietud” por viajar ya se había instalado en él.

-¿Cómo se gestó la posibilidad de trabajar en un canal iraní?

“Venir a Irán surgió de una forma muy inesperada. No me lo creí entonces y me cuesta pensarlo ahora que ya estoy en Oriente Medio. Hace unos años postulé a un trabajo y me fui a Venezuela, puntualmente a ejercer como presentador de un programa de economía mundial en Telesur y ahí uno va conociendo personas que pasan, en mi caso, a conformar mi grupo de amigos. Cuando regresé a Chile, en esa oportunidad, siempre mantuve los contactos. Por mi parte seguí postulando a otros lados como Russia Today, pero sin concretar nada. Y mientras continué mi trabajo periodístico en Chile tanto en UCV Televisión como luego en Portavoz Noticias, el noticiario de Arcatel, la Asociación Regional de Canales de Televisión. A mediados de 2017, uno de mis contactos me escribió y me dijo que necesitaban un presentador. Postulé sin mayores pretensiones, pero resultó. Me pidieron mis datos, un par de entrevistas, luego vino la oferta laboral y de ahí a la embajada a hacer los trámites de visa. ¿Qué sabía de Irán? Poco y ahora, estando acá, puedo entender que vivimos en espacios diametralmente distintos y eso es muy atrayente”.

-¿Qué le hizo tomar la decisión de viajar al otro lado del mundo?

“Cuando surgió la idea de venir a Irán, no lo pensé dos veces. Lo vi como una nueva aventura, la consagración de mi súplica al universo por conocer algo totalmente distinto, justificar esa necesidad biológica de exilio, comprender la compleja naturaleza de mi persona que -visto desde un tercero– se niega a envejecer, entender el pensamiento de Oriente Medio y también como una oportunidad laboral. En realidad, el último punto es para justificar todo lo anterior. Como decir “se fue por trabajo”.

Cambiar aquello que medianamente dominas por algo diametralmente distinto, es como volver a nacer y para mí fue eso. Al igual que un recién nacido, llegué a este mundo luego de más de 30 horas de viaje y sin haber pasado por una ducha. Literalmente un recién parido.

Del aeropuerto al canal HISPANTV para buscar las llaves de mi departamento en Teherán. Aparejado a mi nuevo hogar, estaba mi nuevo trabajo, nuevos compañeros, nuevo sistema y nuevo idioma, del cual no termino de entender. Apurado, he aprendido a saludar, dar las gracias y despedirme: Salom Chetorí, Mersi y Jodafes, respectivamente. También aprendí que vivo en el año 1397, que el calendario persa es como el horóscopo, que el fin de semana acá es jueves y viernes, que los seis primeros meses tienen 31 días, los cinco siguientes tienen 30 y que el último tiene 28 y cada 4 años es bisiesto”.

-Como comunicador ¿Cómo le beneficia esta experiencia? ¿Qué aporta a su desarrollo profesional?

“Un beneficio completo. Conocer a la gente, aprender de los procesos de otros países y cambiar la mirada personal hacia lo que nos rodea, se refleja ciento por ciento en lo que hacemos como profesionales. Antes de venirme, muchas voces me hablaron de un país complejo, yo mismo traté de estudiar qué pasaba en Irán, pero llegar acá me mostró un territorio de gente amable, de una cultura milenaria y una disposición impresionante para ayudarte a avanzar. ¿Quién soy yo para sentarme en el estudio de una cadena internacional e informar desde Oriente Medio hacia el mundo? Eso es lo que me pregunté al inicio y continúo en el desarrollo de una buena respuesta. Claro que uno crece profesionalmente todos los días, pero es un trabajo que no termina. Aprendo palabras en persa, veo documentales, estudio acerca de los hechos noticiosos de este lado del mundo y a su vez, abordamos lo que ocurre en hispanoamérica.

Quizá resulte más fácil competir por un puesto dentro del país de donde uno es, pero cuando sales, el desafío es otro, competir internamente, demostrarte a tí mismo que eres capaz y a veces si eso se viene cuesta arriba, pues tanto mejor”.

-¿Qué labores realiza en HISPANTV?

“Soy presentador de informativos y editor de textos periodísticos. Hacemos turnos rotativos junto al resto de los presentadores. Algunos días me levanto a las 5 am para irme al canal y estar de 7 am a 15 pm en las rondas mientras Latinoamérica duerme. Otras, el turno es de 15 a 23 horas y de 23 pm a 7 am”.

-¿Cómo ha logrado comunicarse con tu entorno?

“Llegar a un país donde la cultura es diametralmente distinta puede ser un gran desafío, pero también un gran dolor de cabeza. Desde preguntar por una dirección hasta comprar alimentos, de lo que para un soltero compone su canasta básica. En los primeros días en tierras de Oriente Medio, me han dicho de todo. Así como yo me esfuerzo por comunicarme, los seres amables de este acogedor país también lo hacen.

Aprendí a decir: Salam chetorí (Hola como están), Jobama (Yo estoy bien), Bebajshin (Disculpa), Lotfan (Por favor), Jodafes (Hasta luego), Chande (¿Cuánto cuesta?) y Che Jabar (¿Qué Más?). Pero, el afán de los iraníes por quedar bien, ha hecho que en lugar de decirme buen día en inglés, me miren y me digan “I love you”, dibujando en mi rostro, una cara de incomodidad y risa al mismo tiempo. Otra palabra que ha escapado del servicio de taxi que me pasa a buscar todas las mañanas es un “I like you”. Entonces, pienso: ¿Entenderá lo que me dice?

El chico del negocio es otro cuento. Para poder alimentarme he resuelto llegar al diálogo más primitivo del ser humano. Para comprar unas simples croquetas de pollo, partí preguntando ¿son de chicken? no recibí respuesta, ¿son de pollo?…nada. ¿Piu piu? Y el tipo contesta: no, fish. Le digo, ah no, no me gusta y entonces él va a la máquina congeladora, saca una caja, se agarra un pecho y me dice ¡kokorocó! Y entiendo que su mano en su pecho, su cara de ¿me entiende? y la fonética kokorocó lograron dar con mi requerimiento. ¡Croquetas de pollo!

De ahí a sacar toda la billetera para que el dependiente se pague solo de cuánto es, la gaseosa, la pizza, o cualquier cosa que quiera comprar”.

-Y cómo ha logrado relacionarse con su equipo ¿Quiénes lo conforman?

“Los presentadores hablamos todos español. Del equipo solo una compañera es iraní pero domina perfecto español. El equipo de redactores y jefes de redacción, también son iraníes pero han estudiado español así que no hay problema.
El tema está cuando hablan entre ellos farsi. Allí me siento como un árbol, no hablo y escucho pero no entiendo. Lo importante es que he aprendido a sonreír, tratando de ser natural. De a poco he ido adquiriendo palabras para saludar, dar las gracias, pedir por favor y decir siempre ‘bien todo bien’”.

-¿Qué es lo que más le ha llamado la atención del país?

“Todo es atractivo, partiendo por el idioma que a diferencia del nuestro no tiene una raíz que permita relacionar con otros idiomas. La forma de escribir, siempre de derecha a izquierda con esa letra fascinante que dudo entender, aunque ya puedo distinguir los números del 1 al 10 aunque aún no puedo verbalizarlos de corrido.

Las calles es otro desafío. Teherán tiene 18 millones de habitantes, es decir, solo la capital de este país, tiene más población que todo Chile y el tránsito es una locura, los pasos peatonales un desafío y los parques y monumentos un privilegio de ver en los traslados entre mi departamento y el canal.

De ahí los museos y palacios, los bazares, las mezquitas, los olores. Todo es nuevo, es un gran gusto de conocer y una tarea interminable”.

-¿Qué lugar ha visitado en sus primeras salidas?

“Fui al Gran Bazar, lugar que es usado para el comercio hace más de dos mil años y cuya construcción actual tiene por lo menos 200 años. El taxi demoró como 2 horas, comenzó a oscurecer, y Teherán –al caer la noche- se vuelve aún más enigmático. Con mi amigo Danny, que me lleva 7 meses de ventaja en este país, logramos tomarnos un té en Haj Ali Darvish Tea House, la tetería más pequeña del mundo. Tiene solo 2 metros de ancho, su dueño es hijo del dueño original, que instaló este local en 1918 (calendario occidental) y que teniendo él, una edad avanzada, ofrece por 4 dólares aproximadamente, la posibilidad de elegir entre 6 variedades de té, te regala una moneda especial del local y con un aire muy millennials te toma una foto y la sube a su instagram que tiene más de 8 mil 200 seguidores. Un punto tan pequeño y tan único que ha logrado cautivar e inspirar a cadenas como CNN, NatGeo, Home and Help, Animal Planet y cuanto canal occidental que tenga los recursos para mostrar excentricidades de Oriente Medio.

Otro punto visitado en mis primeros días en las tierras del Ayatolá Seyed Alí Jamenei, líder supremo de la Revolución Islámica, fue a uno de los mausoleos sagrados del país, la mezquita de Tajrish, donde están los restos de un descendiente de uno de los imánes del profeta. Una tremenda arquitectura, con techos adornados con artesanía de espejos, en el piso alfombras persas. Todos rezando el Corán y yo tratando de violar las leyes de no fotografiar el interior. Luego el Bazar de Tajrish: más moderno que el Gran Bazar, más ordenado con la misma magia pero sin ser el Gran Bazar con sus paredes de más de 200 años, sus gatos y sus baños persas”.

-¿Cuál es la evaluación que hace de estas semanas?

“Es corto el tiempo que llevo acá aún, pero pienso que la decisión de venirme, aún con la pena de dejar a mi familia, es la mejor que he tomado en el último tiempo. Vivir a concho, aprender montones el sistema de trabajo que tienen acá, conocer muchos lugares y hacerme de nuevos y grandes amigos de esta parte del mundo. A ello se suman algunas lecciones que debo poner en práctica como buscar aplicaciones que me hagan más amigable mi analfabetismo farsi, escribir para que no se me olvide, no tocar a las mujeres, estudiar más acerca del conflicto de Oriente Medio, ver cómo incorporo a mi Snap (aplicación como el uber de occidente) mi dirección predeterminada de mi departamento en Teherán y aprender más palabras en farsi para comunicarme en su idioma”.

-¿Qué mensaje le daría a los periodistas jóvenes que tienen en mente solo medios tradicionales para ejercer?

“Que siempre hay más, que nuestra profesión es un área con demasiados profesionales y que hay que buscar más lugares para desarrollarnos que nos hagan feliz y nos permitan ejercer y ser un aporte.

Siempre me han dicho que por qué no postulé a canales más grandes en Chile y la verdad es que haber trabajado por 13 años en un canal pequeño como UCV, me abrió muchas puertas. Al trabajar en un medio más chico, me vi obligado a hacer más cosas. Entonces, un día era reportero en terreno con tres notas por cubrir, al otro día era corresponsal de La Moneda o en gira presidencial, luego debía reemplazar a algún presentador, también hacer panoramas y en días de feriado ayudar con la limpieza de los espacios comunes. Puedo hacer casi de todo en pequeña escala, entonces ¿qué queda?, ver cómo funciona la cosa afuera”.

-Finalmente, ¿siente que su formación UPLA le ha ayudado para afrontar este tipo de desafíos?

“¡Atención Playa Ancha! El grito que no se olvida, ni a los grandes amigos que guardo con riguroso cuidado. Estudiar en la UPLA es una de las mejores experiencias. En mis tiempos sin grandes tecnologías, casi sin tecnologías mejor dicho, pero con mucha dedicación y cercanía de los académicos. Agradezco el hecho que te eduquen de una forma bien aterrizada. Cuando entré, lo primero que escuché en el aula fue: ustedes no están estudiando para llegar a la televisión, aquí aprenderán a redactar bien, y periodismo radial y así partimos: pizarra, plumón y mucha humanidad, que es un factor fundamental en esta tarea de ser comunicador. En una cosa pudieron equivocarse en aquella oportunidad, también se puede llegar a la “tele”, pero no es algo que deba quitarles el sueño y cegarles a ver en qué otras cosas pueden ser un buen elemento sin perder su norte. Que nunca se olviden de dónde vienen para saber hacia dónde van. Lo dice un chepicano que estudió en la UPLA y que por estos días está perdido en la cultura de Oriente Medio”.

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