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Dos universidades captan el 63% de donaciones de los últimos cinco años

A 30 años de la entrada en vigencia del artículo 69 de la Ley 18.681, que permite las donaciones a universidades e institutos profesionales, el departamento de Evaluación de Normas de la Cámara de Diputados investigó cuáles han sido las principales dificultades en su implementación y a dónde han ido los aportes.

Y según el informe presentado este lunes, de los $ 103 mil millones que han recibido las universidades en los últimos cinco años, la U. Católica ($32.776 millones) y la U. de los Andes ($32.393 millones) concentran el 63% de las donaciones (ver infografía).

Además, entre los 10 planteles con mayores aportes sólo hay tres universidades estatales: U. de Chile, U. de Antofagasta y U. de La Serena. La U. de Chile es la tercera con más aportes ($9.983 millones). Le siguen la U. del Desarrollo ($6.126 millones) y la U. Alberto Hurtado ($3.063 millones).

Para el rector de la U. Católica, Ignacio Sánchez, el hecho de que dicho plantel lidere los aportes de privados a las universidades no es una sorpresa, ya que, según explica, en esa institución realizan un trabajo especial para captar donantes.

“Hace más de 25 años hay un constante esfuerzo por captar donaciones, que son fundamentalmente de ex alumnos. Creo que todas las universidades pueden hacer gestiones en tal sentido; lo importante es presentar un proyecto que sea serio, estructurado, de confianza en el largo plazo y riguroso en el uso y rendición de recursos”, plantea Sánchez.

El rector enfatiza que en esto es fundamental el trabajo de las autoridades universitarias, apoyadas por un fuerte equipo administrativo. “Las donaciones no se consiguen con una reunión, se necesitan entre 10 y 12 encuentros para poder explicar los proyectos e intercambiar ideas”.

Su par de la U. de los Andes, José Antonio Guzmán, sostiene que “tenemos pequeños y grandes donantes, hay 800 ex alumnos que nos donan todos los meses y pueden aportar, por ejemplo, 1 UF al mes o incluso menos, pero para nosotros son muy importantes”.

Guzmán también asegura que “tenemos donaciones más grandes, normalmente asociadas a proyectos de infraestructura, como la puesta en marcha de la clínica universitaria, que es una iniciativa que no sería posible financiar por completo solo con ingresos ordinarios”.

Propuestas

En la realidad opuesta se encuentran planteles principalmente de regiones y de zonas extremas, que no captan montos relevantes.

Precisamente para intentar revertir esta situación, la Agrupación de Universidades Regionales (AUR) está trabajando en una propuesta que permita otorgar incentivos tributarios a las empresas que decidan aportar en dichos planteles. Su presidente, el rector de la U. de Playa Ancha, Patricio Sanhueza, explica que “las instituciones de regiones están entre las que menos donaciones reciben y nos interesa impulsar un cambio que permita incentivar aportes a nuestras salas”.

Esta inquietud es una de las que recoge el informe de la Cámara de Diputados, que menciona en sus conclusiones la necesidad de “alcanzar una distribución más equitativa de las donaciones”. Esto, manteniendo la libertad del donante.

Entre las propuestas que surgieron durante el trabajo de investigación está la idea de crear “un fondo común administrado por el Estado”. Otra alternativa sería la de “incorporar a la norma nuevos beneficios tributarios que incentiven las donaciones a instituciones que en la actualidad reciben muy pocos aportes, tales como universidades regionales, aquellas cuyos alumnos provienen de sectores vulnerables o en las que se requiere incentivar la investigación”.

Otra de las propuestas apunta a ampliar los beneficios tributarios que actualmente se entregan a empresas que realizan donaciones a Ues. e IP, para que se beneficie también a personas naturales. Esto permitiría fomentar el aporte de ex alumnos. La inquietud es clave considerando la creación de los 15 Centros de Formación Técnica estatales.

Mineduc

Respecto de la importancia de las donaciones, el ministro de Educación, Gerardo Varela, dijo a La Tercera que “lo que se debe hacer es facilitar y promover más donaciones, pero cada donante tiene que libremente decidir si le entrega a una universidad o a otra. Uno quisiera que mucho ahorro privado vaya a la solución de problemas públicos y por eso, idealmente, leyes que favorezcan y fortalezcan la donación, pero no se puede imponerle a nadie que done”.

El ministro ya ha señalado la importancia de la alianza público-privada en el desarrollo de las instituciones de educación e incluso ha llamado a generar puentes entre empresas y Ues.

Otro dato relevante es que en los últimos años han ido disminuyendo los montos por donaciones. En 2007 se recibieron $20.347 millones y en 2016 la cifra bajó a $14.220 millones. Sin embargo, las dos universidades que concentran las mayores transferencias registran alzas en esos años.

El investigador de la U. Diego Portales, José Joaquín Brunner, plantea que “las donaciones se concentran principalmente en la Región Metropolitana, y existe claramente un circuito virtuoso entre instituciones católicas y empresariado católico. También, en general, una mayor ventaja para instituciones privadas, antiguas y nuevas, en cuanto a la recepción de esa filantropía”.

Añade que “algunas universidades, pocas todavía, han ido profesionalizando y estimulan la búsqueda de donaciones. En el futuro tal proceso debería extenderse a otros planteles”.

Fuente: La Tercera, páginas 16 y 17, publicado el 11 de abril de 2018.

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