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Eduardo Cortés: “La preocupación humana de la UPLA me marcó”

Por estos días la vida de Eduardo Cortés Inostroza, profesor de Educación Tecnológica y coordinador de Arte del colegio técnico Diego Echeverría de Quillota, se ha visto revolucionada con entrevistas y solicitudes de medios de comunicación que quieren conocer su historia.

Y es que el licenciado en Educación por la Universidad de Playa Ancha, fue seleccionado por la organización Elige Educar dentro de los cinco finalistas para recibir el premio Global Teacher Prize Chile 2017. El 23 de octubre se sabrá si es el mejor del país. De allí, solo un paso para viajar a Dubái en 2018, y representar a Chile en el “Nobel de la Enseñanza”.

¡Bienvenidos a mi segunda casa! – nos recibe con entusiasmo en lo que él llama un lugar mágico, el colegio Diego Echeverría de Quillota.

Junto al director de Infraestructura de la UPLA, Marco Muñoz, quien lo llevó en 2006 al programa de televisión ¿Quién quiere ser millonario?, y que en palabras de Cortés le cambió la vida, visitamos el taller de Educación Tecnológica, testigo de las creaciones del profesor y sus alumnos, con los que ha ganado varios reconocimientos.

En un cambio de hora nos invita a conocer el salón de teatro que está habilitando con sus estudiantes, los mismos con los que instaló las butacas que la UPLA donó cuando remodeló su Aula Magna.

El profesor Cortés es un hombre sencillo, afectuoso, que sabe de esfuerzos y carencias, pero por sobre todo es apasionado por lo que hace, logrando marcar la formación de sus estudiantes para que sean agentes de cambio en su entorno. Igualmente, es una persona agradecida de las oportunidades que le ha brindado la vida y de quienes creyeron en él, primero como estudiante, luego como profesional.

De reconocido sentido social, el docente guía a sus alumnos a que sean capaces de dar solución a situaciones prácticas de la vida, y aquello ponerlo a disposición de la comunidad. Los proyectos tecnológicos con los que ha ganado varios premios apuntan a eso. “Misión Aconcagua” es uno de ellos, lleva 5 años de ejecución, en donde los alumnos con asesorías de la Superintendencia de Electricidad y Combustible, mejoran las instalaciones eléctricas de poblaciones de Quillota.

-Profesor ¿qué siente cuando son sus estudiantes los que lo postulan al Global Teacher Prize?

“Es bonito y al mismo tiempo extraño, porque uno como docente también tiene falencias que tiene que ir superando con el tiempo. Me sorprendo de que sobrevaloren el trabajo que uno hace, porque uno trata de hacerlo lo mejor posible. Cuando uno se queda más tarde en el colegio o viene el día sábado y te preguntan ¿para qué? Bueno, el alumno es lo que te da sentido y cuando uno quiere este trabajo no es un sacrificio.

– ¿Cuál es su motivación diaria como docente?

“En una sociedad como la de hoy tan individualista está la necesidad de generar cambios a través de la educación. Creo que la única forma de hacer una verdadera revolución es en la sala de clases. Entonces, me motiva primero hacer que los jóvenes se sientan bien con ellos mismos, que se sientan orgullosos de lo que son capaces de lograr, y después, que sean partícipes de algo que los acerque a la comunidad, que sean conscientes de que hay una realidad distinta. El alumno de hoy tiene de todo, entonces hay que bajarlo de esa burbuja, para que no crea que todo en la vida es así, las cosas cuestan.
Éste es un colegio técnico y a los chiquillos les gusta mucho el taller de tecnología. Entonces, simplemente hay que buscar algo atractivo que les resulte novedoso y que lo puedan desarrollar, como el espejo que estamos trabajando ahora, que podrán llevarlo a su casa”.

“Sueño con volver a la UPLA”

-¿Tiene que haberlo marcado este colegio para volver a trabajar en él?

“Aquí hice la enseñanza media y tuve una muy buena formación. Pero además, en este lugar hubo una preocupación por mí, por mi familia, por las carencias que teníamos. El tutor (profesor jefe) siempre estuvo ahí para ayudarme y eso me marcó. El alumno que sale de este colegio sale queriéndolo, fenómeno que no se da mucho. Siempre vuelven los estudiantes a saludar, a preguntar. Yo volví al lugar que me acogió, que me ayudó. Eso también lo viví en la universidad, y por eso sueño con volver a la UPLA para trabajar y desarrollar proyectos de innovación, que genere una universidad más en movimiento”.

-Ud. egresó en 2006 ¿Cómo fue su paso por la Universidad de Playa Ancha?

“Partí estudiando en la universidad con muchas carencias. Mi mamá ganaba 70 mil pesos, por lo que ya el traslado desde Quillota a Playa Ancha era complejo. Busqué entonces alternativas de trabajo, primero en un local de comida rápida, luego haciendo aseo en estaciones del Metro Valparaíso y después lavé autos en la Facultad de Arte de la UPLA, que fue un acierto. Porque en mis horas libres aprovechaba de lavar los autos de los profesores. Allí cambió todo, porque fue un recurso que me ayudó mucho económicamente y en términos de convivencia también. Yo me relacionaba con profesores y funcionarios como don Nelson Salinas, Alberto Bahamondes, Franklin Salazar, José Rubio”.

-¿Ud. cree que la UPLA tiene un sello que lo marcó?

“Sin duda. El sello de la universidad es la preocupación humana. La universidad no solo te entrega conocimientos, hay una malla oculta que es la que a uno le enseña a desenvolverse solidariamente con los demás. Eso se ve cuando el compañero que tiene beca de almuerzo lo comparte con el que no la tiene, tú sabes que vas a llegar al casino y no vas a pasar hambre. Que te saludaran por el nombre, y que hubiera una común unión entre profesores, estudiantes y funcionarios habla de la calidez humana que se forma en la UPLA, que se traspasa de generación en generación, entonces nace allí un cariño muy grande por la universidad. Luego, eso uno lo traslada al trabajo haciendo partícipe a todas las personas”.

Y mientras hacía la práctica en este mismo colegio participó en el programa de TV Quién Quiere ser millonario…

“Claro. Yo soy una persona muy creyente y creo que las cosas se van dando. Mientras hacía la práctica, el profesor Marco Muñoz de la UPLA me apadrinó y postuló al programa. El profe respondía las preguntas que le hacía Mario Kreutzberger y yo fui el beneficiario de lo que ganó. Cuando finalizó el programa, el animador me preguntó por qué quería ser profesor, y le respondí porque quería trabajar en el colegio y devolverle la mano por todo lo que me había dado. Gracias a eso el colegio me contrató una vez titulado”.

-¿Qué representa para Ud. el profesor Marco Muñoz?

“El profe tomó eso que ahora yo como docente también hago. Él tomó mi historia de vida y le dio forma. Él me acogió, me alentó y reconoció que con las capacidades de uno sí se puede. El programa de TV al que me llevó fue la oportunidad de compartir en público la admiración que tengo por mi mamá, dar testimonio de que sí es posible salir adelante y que quería trabajar en el colegio donde hacía práctica. Él potenció en mí la capacidad de gestionar, de moverme y de tomar las oportunidades que se presentan. Eso hago con mis alumnos, y los llevo a cuanto concurso de tecnología hay, porque les da un ánimo distinto, hasta un estilo de vida diferente, y de alguna manera los engrandece. Sin duda, que hubo un antes y un después de ese programa”.

Con la ministra de Educación

-¿Profesor, el 23 de octubre se conocerá al mejor docente de Chile?

“Sí, y luego Elige Educar nos postulará ante la Fundación Varkey para el premio internacional. Pero primero en la mañana nos reuniremos con la ministra de Educación a la que le plantearé que la asignatura de Educación Tecnológica debe fortalecerse a nivel nacional. No es posible que los colegios que no son técnicos tengan 25 minutos a la semana de Educación Tecnológica, entonces los estudiantes no conocen los procesos. Se necesita que los alumnos desarrollen desde niños la habilidad motriz y se está perdiendo”.

-¿Qué dice su madre con lo que está viviendo?

“Mi mamá, Marta Inostroza, está feliz -dice emocionado. Ella puede ahora disfrutar de todo esto. Darle esta alegría a una mujer que se sacó la mugre por uno es reconfortante, porque desde niño vi tantas necesidades, pero siempre estuvo la promesa de que en algún momento cambiaríamos la situación, y así fue. Esto no es otra cosa que hacer bien el trabajo, no hay nada más que eso”.

Orgullo para el colegio

El director de Educación Media, Ramón Bustamante, fue tutor de Eduardo en cuarto medio y  cree firmemente que la UPLA fue el lugar que transformó a Cortés.
“Cuando llegó como profesor al colegio, todo el potencial que uno le vio en cuarto medio se multiplicó, se nota que pasó algo en esos cinco años. Ese algo se llama Universidad de Playa Ancha”, sostuvo el director.

-¿Y el colegio cómo recibe la noticia de que en su cuerpo docente hay un profesor seleccionado entre los cinco mejores del país?

“Este premio corona el trabajo de Eduardo. Yo admiro su pedagogía. Él nunca está haciendo lo mismo, todos los años hay algo nuevo, un evento, una intervención en el patio en el que participan los estudiantes guiados por él, entonces uno espera qué genialidad va hacer. Son los mismos alumnos que lo llevan a generar cosas, porque se ha encontrado con jóvenes que tienen talento. Yo siento que él quiere hacer con ellos lo que hicieron con él, entonces los apoya. Es un orgullo que Eduardo sea parte de nuestro colegio”.

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