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“La prevención de riesgos se trata del cuidado integral de las personas”

Luis Hernando Fuentes Espinoza, es el nuevo y, hasta ahora, único Director General de Prevención de Riesgos que ha tenido la universidad. Luego de haber trabajado casi 12 años en la empresa privada se incorporó a nuestra institución en noviembre de 2016.

-¿Cuál fue su primera impresión al incorporarse a la UPLA y cuáles son funciones?

“Cuando partí con este proceso pensé que había un departamento dedicado a la prevención de riesgos, pero luego me di cuenta que no había y que tampoco había un gran avance en la materia.
Mis funciones están relacionadas con tomar las medidas necesarias para evitar tanto los accidentes como las enfermedades profesionales, eso implica en términos generales que hay que investigar accidentes, establecer medidas permanentes de prevención de riesgos, mejorar procedimientos de trabajo, implementar otros que no existen, es decir, debo en esta primera etapa realizar un ordenamiento general”.

-La comunidad universitaria en general, está muy preocupada por los últimos sismos y por el estado de los edificios de la UPLA, ¿qué nos puede decir al respecto?

“Desde el día uno que estamos en contacto permanente con las demás direcciones, entiéndase Dirección General de Infraestructura, Dirección de Operaciones, de Mantención y particularmente con la prorrectora y el rector también. Nos comunicamos apenas sucedieron los movimientos más grandes y hemos estado haciendo visitas a los campus y revisando las instalaciones junto a Marcos Muñoz y a partir de eso informando a la comunidad universitaria. Hay dos temas que mirar con bastante objetividad. Primero, la parte infraestructura que, en términos generales, está bastante bien, a pesar de la vetustez, el edificio de Independencia tiene un sistema constructivo bastante bueno. Aparentemente hay un daño que puede ser bastante grande, pero no es así.
En segundo término, están las personas y sobre la conductas de las personas es donde nos hemos focalizando fuertemente, ya sea capacitando por unidades, sosteniendo reuniones y también a través del envío de informativos”.

-¿Cuáles cree Ud. que son las expectativas con respecto a su cargo?

“He conversado mucho con los auxiliares y los mayordomos, aquí hay gente que me ha prestado mucho apoyo y tienen altas expectativas de lo que se pueda lograr. Aterrizar estas expectativas, ese es otro tema. La UPLA es una caja de pandora, siempre están apareciendo cosas nuevas; cuando uno tiene un panorama técnico del levantamiento de riesgos, siempre aparece algo más. Estoy participando en varias comisiones y viendo otros temas que están asociados y que no tienen mucho que ver con mi gestión, pero es parte del rol colaborador que la dirección debe tener”.

-Entonces, ¿qué debemos entender por prevención de riesgos?

“Me gustaría que la comunidad universitaria entendiera que la prevención de riesgos ya no se entiende como uso de casco y zapatos de seguridad, se nos aparece la figura tal vez de “segurito” en la mente cuando hablamos de prevención de riesgos, pero la prevención como está hoy día, con los riesgos emergentes, con la exigencia de los organismos fiscalizadores y la mirada crítica que tiene el Estado respecto de la gestión preventiva nacional , hay que darle una mirada más amplia, ya nos salimos del casco y del zapato, hoy día el concepto es prevención.

En consecuencia, el concepto de prevención ya no se aborda desde la perspectiva de los elementos de protección personal, sino que es un concepto amplio donde hablamos de calidad, productividad, seguridad, de buen servicio, de un estándar adecuado para los funcionarios”.

-¿Cuáles han sido sus primeras tareas?

“En primer lugar, estoy tratando de armar una estructura al interior de la universidad porque la dirección cuenta hoy día con una persona: yo. Esa estructura tiene que ver con fortalecer los comités paritarios de higiene y seguridad. En cada campus hay un comité paritario, hay una oportunidad de mejorar la gestión de estos organismos porque al no existir lo que yo llamo “la cultura preventiva” que lleva a un estándar de seguridad superior hay una mirada sesgada sobre el rol de los comités paritarios . Estos son la base de todo el sistema, si hay un problema en algún campus se canaliza a través de éste y una vez que se realiza la reunión, se conversa ahí y posteriormente se levanta a través de la dirección. Ahora si es un tema que amerita una intervención mucho más rápida, indudablemente que el canal es directo, no tengo ningún problema que la gente me mande los correos a mí, hay una línea directa, no hay mayores trámites en este tema, porque la seguridad y la salud de las personas no amerita trámite.

Me encuentro con una UPLA con una escasa cultura preventiva, con un par de comités paritarios que funcionan y los otros cinco están en una etapa de letargo y me encuentro con una universidad con altas expectativas respecto al cargo y con una leve desviación en los temas que la gente interpreta que deben ser de prevención.

No tenemos la seguridad antigua, la seguridad industrial, insisto, es la prevención de riesgos. El concepto riesgos no termina nunca, uno tiene riesgos en todo momento, en todo lugar y la materia es controlar y ahí se hace un llamado al conjunto de todos los funcionarios. El tema de la seguridad no es mío solamente, es de todos.

En una universidad con más mil 200 funcionarios la gestión de una dirección general o de un par de jefaturas no basta , por lo tanto hay que poner mucho énfasis en lo que significa el autocuidado. Hay un factor primero de desconocimiento de las normas de autocuidado y de las cosas básicas, pero hay un factor etario también. El promedio de edad en algunos segmentos es bastante alto, por lo tanto, una lesión en un funcionario que tenga 20 años, no es lo mismo a una persona que tenga 50 años”.

-¿Qué debiéramos entender por autocuidado?

“Lo básico está en establecer que no tenemos el control sobre las consecuencias de un evento, cualquiera que éste sea, el cruce por ejemplo en la calle, están los pasos de nivel demarcados y mucha gente no cruza por los pasos. Entonces a partir de eso y otras cosas hay que tener en cuenta: qué me podría pasar o cuánto podría yo perder, o mejor aún, cuánto estoy dispuesto a perder al asumir ese riesgo.
Es un hecho claro en Chile y en el mundo que los accidentes ocurren por un 98% de actos incorrectos y no por el entorno o las condiciones en donde trabajo, ya que la persona no evalúa el riesgo de lo que va a hacer y eso es válido para toda la universidad, en el tránsito, manejando o en el hogar. De hecho, el hogar es donde ocurre la mayor cantidad de accidentes con resultados graves y de muerte y uno piensa que su hogar es seguro. Es la conducta humana la que produce seguridad o inseguridad. El consejo sería que cada vez que vamos a realizar un trabajo nuevo, una acción nueva o que ya sea cotidiano, tengamos en cuenta cuál es la acción segura que debo fortalecer para evitar una consecuencia que no quiero. En definitiva, el autocuidado se debe incorporar como la base de la seguridad y la prevención de la vida de los funcionarios, no podemos separar lo laboral de lo personal, las personas deben cuidarse en todo momento y en todo lugar, es esa la idea general”.

-Y hablando del autocuidado y estando en un país sísmico, si ocurre un temblor fuerte mientras estamos en la universidad, ¿qué debemos hacer?

“Le pediría a la comunidad, en primer lugar, que lea los instructivos que se les mandan a través de los correos, me sorprendí porque hubo gente a quien le pregunté si habían visto el comunicado y me decían que lo vieron pero no leyeron. Fundamentalmente en el lugar de trabajo uno debe definir las áreas seguras, es decir, alejados de las ventanas, protegidos de cosas que podrán eventualmente caer. Ubicarse debajo del escritorio es una opción. En segundo término pensar, aunque suene irrisorio, y se lo he dicho a mucha gente para qué va a arrancar si es mucho más riesgoso y allá afuera también está temblando. Cuando las personas salen o huyen despavoridas ante un sismo, tienen más probabilidades de accidentarse que si se queda en ese lugar, el accidente ocurre porque el sismo mueve la estructuras y uno pierde el equilibrio y hay cosas que se caen. Entonces, qué mejor que conocer el lugar de trabajo y decir mi zona segura está ahí en ese punto, o si es mucho, hay muchas cosas, muchos muebles, elementos en altura, me protejo bajo el escritorio y después que pase el sismo ahí viene el proceso de evacuación, si es que fuera necesario, porque ante sismos menores no es necesario salir.

Mirado desde el punto de vista de las personas es muy relevante conocer a los funcionarios que nos rodean, hay personas que se asustan, otras que no hacen nada, conociéndonos y conversando el tema. Es fundamental conversarlo aquí y en la casa. Primero que todo, tratar de mantener la calma, yo sé que es difícil, porque el miedo es una emoción natural, por lo tanto, el sismo es algo sobre lo que no tenemos control y nos enfrenta a un evento desconocido, estresante, no sabemos cuánto va a durar y qué consecuencias va a tener. De allí entonces que mantener la calma es fundamental y es particularmente importante que si alguien en la oficina se pone muy nervioso, los demás lo contengan, traten de distraerlo y por supuesto no ponerse a gritar”.

-¿Cuáles son sus tareas prioritarias en este momento?

“Primero , estoy revisando y mejorando los planes de seguridad que existen porque hay algunas deficiencias respecto a la definición de zonas, la salida debe ser obviamente hacia la vía pública, los jardines internos no dan abasto por la cantidad de personas y tendría que ser en este caso hacia la vía pública que está frente al jardín infantil. Dentro de los campus que están en zona inundable, es decir, bajo la cota de los 30 metros son dos: Ciencias Naturales y Exactas y también Ingeniería y en el plan Independencia. Por lo tanto, si hay que evacuar frente a tsunamis los campus que deben evacuar fuera del área son éstos. Aquí no.

También, estoy en proceso de definir, responsablemente, las zona de seguridad ya que las actuales no consideraron variables muy importantes. Debo reconocer que hubo un trabajo de mucho esfuerzo humano y de infraestructura y de tratar de sostener este tema de la gestión preventiva de la universidad y se avanzó bastante, pero aún así hay que mejorar eso.

He estado, también, muy presente en la urgencia en la sede Independencia, básicamente por un tema de impacto visual, pues hay ahí un asunto estructural que no reviste un riesgo significativo en términos de peligro para las personas. El impacto se produce por las grietas a la vista, por eso hemos estado trabajando allá básicamente bajando la ansiedad de las personas”.

-Hasta el momento, ¿cuál es el balance y las recomendaciones para facilitar su gestión al interior de la universidad?

“En términos generales hemos logrado avances, estamos sí, un poquito al debe con el tema de los comités paritarios, se necesita un cambio cultural en ese contexto. El tema de la seguridad no está puesto en el ADN de la personas por eso hago un llamado a los funcionarios a integrarse al trabajo de los comités paritarios, ya que bien orientados brindan muchas satisfacciones y a eso quiero llegar yo, a gente que trabaje motivada en los comités paritarios, contenta y que tengamos una línea común de trabajo para engrandecer la universidad, porque esta universidad ha tenido la visión de poner un cargo directivo en prevención de riesgos , mientras que en otras universidades no, y eso va a marcar diferencia, es una universidad pionera y, finalmente, quiero agregar que estoy muy contento de haberme incorporado a trabajar aquí”.

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