Inicio / Entrevistas / “La tecnología va por delante de los cambios mentales”

“La tecnología va por delante de los cambios mentales”

El profesor e investigador en el área de las Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona, en España, Carlos Dorado Perea, ha profundizado en los campos de la tecnología educativa y la comunicación audiovisual mediante el uso de la informática y el establecimiento de redes. Con títulos y desempeños en las áreas tanto de la pedagogía como de la psicología, el académico estuvo recientemente en Valparaíso en calidad de asesor a las jornadas de reflexión y análisis desarrolladas en torno a la etapa de diseño del Proyecto Mecesup UPA – 0601 emprendido por el Servicio de Orientación Universitaria (SOUPA).

Carlos Dorado definió la idea central de su visita bajo “un claro afán de insertar los elementos tecnológicos, en el entendido que son facilitadores de los procesos de enseñanza-aprendizaje en Pedagogía”. En una entrevista realizada en dependencias de la Facultad de Ciencias de la Educación el especialista abordó diferentes ámbitos desde su experticia.

En Internet se habla de que Ud. es un especialista en enseñar a enseñar…

Más bien, hablo de aprender a aprehender, que suena parecido pero que no es lo mismo, ya que entre enseñar y aprender siempre es más importante el segundo porque es un proceso individualizado, personal e intransferible que cada persona enfrenta de manera diferente. En cambio, enseñar es un proceso masificado, donde un individuo intenta transmitir saberes a un grupo de personas de la manera que cree mejor y más conveniente. Sin embargo, no necesariamente el hecho de enseñar significa que el otro aprenda y, realmente, el proceso importante es el aprendizaje.
Luego de ese aprendizaje viene el proceso de aprender a aprehender del que tanto se habla por estos días y que se condice mucho más con una sociedad como la que vivimos: tecnificada y cada vez más tecnologizada, donde cada vez es más fácil acceder a un cúmulo de informaciones. Para ello, se requiere de un conjunto de estrategias para tratarla de una forma adecuada, por intermedio de un proceso de aprendizaje al que me he dedicado desde la psicología y del estudio y aplicación mediada de la tecnología.

Si bien es cierto no hay recetas en materia de mejoramiento de los procesos de aprendizaje, ¿Cuál cree Ud. que es la tendencia en esta materia?

Charlando con colegas de distintas partes del mundo resuena mucho el tema del e-learning, ese término anglosajón que hemos adquirido e integrado en nuestra cultura. Se habla también de píldoras formativas o cápsulas de formación como si uno se metiera en una especie de mundo, donde se toman ciertos elementos o pastillas que le dieran aquello que le falta y que en el aprendizaje no existe, a no ser de cosas puntuales y específicas que solucionan, por cierto, cosas también mundanas y pequeñas y no grandes eventos. El aprendizaje es un proceso muy complejo y, como tal, requiere de muchos factores que no siempre controlamos. Por lo tanto, es muy complicado buscar recetas mágicas que ayuden de manera solvente a solucionar problemas.
Creo que en todo esto hay un conjunto de indicadores que son buenos para el aprendizaje. Hoy disponemos del elemento tecnológico; el computador es el mejor sistema de simulación de la mente humana que tenemos y como tal es un potenciador de nuestra mente y de las maneras de enseñar y de aprender. Ahora, si usamos bien este elemento, podemos aprender entonces de una manera más eficaz, de una manera más sustantiva. El gran problema de la tecnología es que muchas veces no se usa bien, potenciando negativamente el aprendizaje.
Actualmente, los jóvenes están inmersos en la tecnología y un computador ya no es sólo una pantalla con un teclado, sino que es también un teléfono móvil, un celular, un televisor, o sea, todo un evento tecnológico que puede favorecer el aprendizaje. Un buen uso de eso, entonces, podría potenciar los efectos positivos. Dichos elementos, en toda escuela o universidad permitirá desarrollar y evolucionar de las formas clásicas de enseñanza.

Desde su perspectiva como experto en psicología, tecnología y educación. Luego de unos días en nuestra Universidad ¿Cuál es su visión al respecto?

La Universidad, como todas, está sumergida en procesos continuos de cambio. Creo que la UPLA, a través de proyectos como éste, está muy conciente que necesita dar grandes cambios en todos los procesos de enseñanza-aprendizaje y su relación con el uso de la tecnología. También hay elementos que ciertamente hay que considerar, y que son problemas de por sí, como el financiamiento, las infraestructuras tecnológicas que se disponen y hay que mejorar.

El fin último de dicha labor es permitirle al alumno ingresar a sus aulas, mejorar sus competencias, el trabajo individual y colectivo y, por lo tanto, brindar mayores posibilidades.

¿Cuál cree Ud. que es la vía para mejorar tanto en riqueza tecnológica como en conocimiento?

La tecnología va por delante de los cambios mentales. Nosotros vamos un poco a caballo y en constante experimentación. En Europa y en Estados Unidos el crecimiento tecnológico es siempre muy importante y mayor que en el resto del mundo, aún cuando Chile también crece rápido en esta materia. Creo, no obstante, que es preciso efectuar un cambio, pero en la mentalidad. Puedes tener un computador moderno este año y al otro; sin embargo, puedes seguir usando los mismos procesos mentales cuyos cambios siempre son más lentos. En el cambio y recambio de conocimiento somos, en general, muy lentos.

Haciendo un breve análisis de las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas de la Upla, Ud. diría que…

Una de las grandes fortalezas que existe aquí es el entusiasmo, que es el motor de cualquier cambio que se proponga. Encuentro que las personas están muy preparadas para propiciar el cambio, muy entusiasmadas para experimentar un mejoramiento. Ese espíritu es el adecuado para gestionar los cambios.

Pruebe también

Eduardo Cortés: “La preocupación humana de la UPLA me marcó”

El profesor de Educación Tecnológica es uno de los cinco finalistas chilenos al premio Global Teacher Prize 2017, que reconoce a docentes que han hecho una importante contribución a su profesión en el país.