Jorge González: “Estamos a la vanguardia de la educación técnico profesional”

Jorge González: “Estamos a la vanguardia de la educación técnico profesional”

El Instituto Tecnológico de la Universidad de Playa Ancha tiene como misión formar técnicos de nivel superior de calidad, enfatizando en la formación vocacional, vinculada estrechamente con el medio, acorde a los requerimientos del mundo laboral y al compromiso social congruente al Sello UPLA.

Hoy el instituto se erige como una alternativa académica relevante de la región con una matrícula que bordea los 900 estudiantes repartidos entre los campus San Felipe y Valparaíso.

Para Jorge González Moya, director general del Instituto, la calidad de la educación que imparte a sus estudiantes pasa principalmente por ir en constante innovación.

“El éxito que el instituto tiene actualmente se ve en la calidad de sus egresados y esto se logra caminando siempre a la vanguardia en la educación técnico profesional. Es por ello que las proyecciones en este tipo de educación que se dan en esta universidad son relevantes pues hoy una parte importante de egresados de la educación media escoge las carreras técnicas. Estas tienen un mayor retorno en un corto plazo al ser cursadas en un máximo de tres años y a eso agregar que el técnico de nivel superior de nuestro instituto no percibe menos de 700 mil pesos de sueldo al momento de titularse”.

El Instituto y las carreras técnicas va en aumento y requieren de un continuo perfeccionamiento. ¿Qué medidas han adoptado para ello?

“En conjunto con la Dirección General de Aseguramiento de la Calidad empezamos las gestiones para la acreditación de algunas carreras, siendo la primera la de Analista Químico. Ya firmamos el convenio para desarrollar el proceso de autoevaluación que nos llevará a postular la carrera acreditada. Partimos con esta debido a que es la más antigua, luego seguiremos con carreras de acuerdo a la cantidad de años que se lleva impartiendo o los cortes que hayan egresado. La idea es que de aquí a tres años estén todas las carreras acreditadas”.

¿Tienen contemplado abrir nuevas carreras?

“Tenemos contemplado abrir dos carreras para el próximo año. La primera de ellas es Técnico en traducción Mapuzungún – Español, carrera que responde a una necesidad gubernamental a que existan profesionales con capacidades de manejo de ambos idiomas tanto en gobernaciones, seremis o municipalidades por dar ejemplos”.

“La otra carrera será Técnico en Educación Parvularia. Actualmente en el mercado laboral solo exigía el título técnico secundario y por normativa de la Superintendencia de Educación y la Subsecretaria de Educación Parvularia, dictaminaron que los asistentes de párvulo deben tener obligatoriamente título técnico de nivel superior”.

“Vemos en cada uno de ellos una propuesta de desarrollo emergente en el instituto que enfrenta los nuevos desafíos del mercado laboral, respondiendo los requerimientos que el país necesita y fomentando el desarrollo humano y social de la región.

¿Y el mejoramiento del profesorado?

“Estamos permanentemente mejorando ycapacitando a los profesores. Contratamos docentes con vasta experiencia práctica y que manejen muy bien el cómo hacer las cosas. Para nosotros no basta con saber la teoría, sino que el docente sea competente al traspasar el conocimiento de los oficios con sus años de experiencia”.

¿A futuro dónde ve el instituto las proyecciones y objetivos en un corto-mediano plazo?

“El instituto tiene actualmente 600 estudiantes solo en el campus San Felipe. Es en esa provincia donde la universidad en conjunto con la vicerrectoría busca desarrollar al Instituto como polo de desarrollo en las carreras técnicas de la zona. Esto significa que tendremos más cobertura y penetración en las localidades con proyectos tal como el de la provincia de Catemu con su Liceo Politécnico para impartir las carreras de Analista Químico y Técnico en Construcción, carreras que ambos poseemos y que aportarán continuidad de estudios a nivel técnico superior. A su vez este convenio abarca investigación, cultura, desarrollo tecnológico y una participación directa de la Universidad en el Consejo asesor empresarial (CAE). Es un convenio bastante amplio y estamos entusiasmados en llevarlo a cabo”.

“También existe una alianza estratégica de continuidad de estudios del oficio hasta el posgrado, tenemos la posibilidad cierta de impartir oficios en el lugar para que estudiantes secundarios puedan pasar también al tecnológico y opten a carreras de nivel superior como las carreras de ingeniería por ejemplo en el mismo campus San Felipe de la UPLA. Este proyecto es parte del fortalecimiento de San Felipe como polo de desarrollo tecnológico que impulsa la Universidad para que se transfiera la tecnología e investigación aplicada que desarrollamos”.

Entonces los objetivos clave de desarrollo pasan necesariamente por los convenios…

“Exactamente y tenemos varios suscritos a futuro. El 2018 será Catemu y otro con la Corporación de Valparaíso con quienes pronto firmaremos un acuerdo para desarrollar en conjunto facilidades y garantías al entrar a nuestras carreras. Por ejemplo, en Técnico en Administración Logística, Técnico Prevención de Riesgos, Técnico en Enfermería y Analista Químico estamos comparando las mallas y asignaturas que podríamos homologar para que, a la hora de matricularse, ya tengan ramos aprobados. Con esto la carga académica baja y les posibilita a los estudiantes trabajar. Vimos que hay muchos liceos técnicos que tienen carreras afines a nosotros y nuestra estrategia es permitir que ellos tengan una homologación de ramos pertinentes a nuestros contenidos”.

Para llevar a cabo esta planificación se necesita una constante vinculación tanto externa como interna. ¿Cuáles serían?

“Internamente nos vinculamos con diversas carreras de pregrado y también con las instancias de capacitación que imparten oficios, en nuestra universidad lo ofrecen el Organismo Técnico de Capacitación (OTEC UPLA) y la Fundación UPLA. Por ejemplo, con la OTEC UPLA tenemos el oficio en técnico en Prevención Minero que pasa a nuestra carrera de Técnico en Minería. Estamos constantemente informando y dando charlas a los estudiantes de dichos organismos para que puedan continuar sus estudios en el Instituto”.

“Mantenemos a su vez convenios con empresas que están trabajando con nosotros, aportando contenidos y pasantías en nuestro instituto como Tecnoeléctrica Valparaíso S.A y el CAE de Puchuncaví. En San Felipe vamos a crear el CAE de dicha provincia y participamos en el CAE de Catemu. También desarrollamos múltiples alianzas con el Ministerio de Educación, especialmente en el área Técnico Profesional”.

Gitano obtiene su título de técnico en campus San Felipe UPLA

Gitano obtiene su título de técnico en campus San Felipe UPLA

moises_jauregui_gitano_funcionariouplaEl primer representante de la etnia gitana obtuvo su título de Técnico Universitario de nivel superior, en el Instituto Tecnológico Ignacio Domeyko del campus San Felipe de la Universidad de Playa Ancha.

Se trata de Moisés David Jáuregui Sevich, cuya historia de vida es digna de una novela, luego que a sus trece años una familia de Casablanca lo adoptara, tras abandonar su tribu gitana familiar.

Moisés obtuvo su título de Técnico en Prevención de Riesgos y actualmente se desempeña como encargado del Servicio Médico del campus San Felipe de la UPLA, pues ya antes se había titulado de Técnico Paramédico en Odontología en la Universidad de Valparaíso.

El funcionario UPLA tiene 31 años, está casado con una joven cirujano dentista y tienen un hijo de un año y medio.

“He querido contar mi historia para que sirva de ejemplo a otros hermanos de mi etnia y que vean que es posible estudiar y superarse en la vida. Nací en Antofagasta en el campamento gitano. Mi apellido Jáuregui corresponde al segundo esposo de mi madre, quien era de origen vasco. En ese tiempo casarse con un chileno era contravenir las tradiciones, pero cada vez es menos mal visto. Mis apellidos deberían ser Pantich Sevich, pero mi padre biológico nunca me reconoció”.

Rememora que hasta los trece años vivió en el campamento junto a su familia, recorriendo todo Chile y otros países sudamericanos.

moises_jauregui_gitano_funcionarioupla2“Llegamos a la ciudad de Casablanca porque se nos echó a perder la camioneta. Salía a pedir plata en la calle y llegué al negocio de la señora Aurora Araya Urbina, quien me hizo pasar y me dio unas monedas. Después nos empezamos a hacer amigos y le conté que quería estudiar.
Eso fue como a los nueve años y al tiempo después volvimos a la ciudad de Casablanca y nuevamente fui a verla. Entonces, ella me dijo que lo había pensado mucho y me ofreció quedarme con ella para probar si resultaba. Fuimos al juzgado y tramitamos la tutela, la que fue de carácter indefinido. Entonces tenía trece años, no sabía leer ni escribir y solamente hablaba mi lengua materna que es el romané”.

Recuerda que la señora Aurora, a quien llama “mamá”, fue al Ministerio de Educación para ver la posibilidad de que pudiera entrar a una escuela.

“Fue difícil por ser analfabeto y en varios colegios me negaron la posibilidad de estudiar, aduciendo que podría ser un peligro para los demás niños. Eso me hizo sentir decepcionado, porque incluso le dijeron a mi mamá que se deshiciera de mí, porque iba a ser un problema para ella. Finalmente en el colegio Julio Montt Salamanca me aceptaron, aprendí a leer y escribir y pude dar pruebas de nivelación para quedar en sexto básico. En ese colegio llegué a octavo y luego en el Liceo Manuel de Salas de la misma ciudad cursé hasta segundo medio. Tercero y cuarto los cursé en un liceo nocturno. En resumen hice toda mi enseñanza básica y media en seis años”.

Cuando se le consulta sobre la reacción de su familia gitana respecto de su alejamiento, reconoce que fue un tema difícil. “Mi familia nunca estuvo de acuerdo, porque para los gitanos el tema del estudio es una pérdida de tiempo, ellos son más liberales, les gusta la vida errante, entonces no entendían por qué quería estudiar. Sin embargo ahora lo valoran, porque me ven como profesional y con una estabilidad familiar y económica”.

Aclara que tras superar este desacuerdo, se ha mantenido permanentemente en contacto con su familia gitana y prácticamente a diario habla por teléfono con sus hermanos y demás familiares del clan Pantich.

“Por parte de padre debo tener unos quince hermanos y cuatro por el lado de mi mamá. Cuando puedo los visito y participo en nuestras tradicionales ceremonias, como casamientos, funerales y nacimientos. También estoy permanentemente en contacto con mi familia chilena, con mis hermanos y mi mamá, a quien visito bastante seguido en Casablanca”.

Respecto del gran misterio acerca del origen de su etnia, Moisés dice que después de todo lo que ha investigado al respecto, la teoría más cierta es que proceden del norte de la India y después de la Segunda Guerra Mundial llegaron a Europa y luego a América.

moises_jauregui_gitano_funcionarioupla1“En Chile el tema gitano es tabú, no así en otros países como España donde hay más de 250 organizaciones gitanas, hay varios diputados y colegios especiales. En Chile se ha intentado hacer algo, pero no ha resultado. Por lo que he sabido, actualmente hay cinco gitanos en Chile que están estudiando formalmente, de una población de siete u ocho mil personas de nuestra etnia”, explicó.

Moisés dice estar feliz y agradecido de la decisión que tomó y de su integración, pero reconoce que su pueblo ha sido y es víctima de la discriminación. “Lo viví en carne propia, especialmente en el colegio sufrí mucha discriminación o bullying como se dice actualmente. Ahora ya no siento eso, porque tengo una visión diferente y más madura de la vida. Lo que antes era una debilidad hoy es una fortaleza”, sentencia.

Respecto de si extraña la tradicional vida errante de los gitanos, reconoce que a veces lo envuelve la nostalgia y las ganas de viajar. “Incluso a veces mi esposa me dice ‘ya te bajaron los deseos de viajar’. Pero con ella siempre que podemos vamos a visitar algún lugar. Recorrí el país 15 veces de norte a sur con mi familia, en una vida que no tiene horario ni planificación. A veces se extraña mucho eso, pero creo que lo que hice puede ser un ejemplo para muchos gitanos. El otro día me pasó algo especial. Trabajo, además, en un Centro de Salud Familiar en San Felipe hasta donde llegó una gitana con su hijo a atenderse. El esposo se iba a parar y yo le hablé en romané y le dije que se quedara sentado. Se extrañó mucho y luego de conversar un rato, descubrimos que teníamos familiares en común”.

Por último Moisés confiesa que la UPLA ha sido muy importante en su vida. “Me he podido desarrollar como profesional, esta universidad me abrió las puertas para estudiar y trabajar en el Servicio Médico, tuve excelentes profesores y la verdad es que estoy ciento por ciento agradecido, además por todos los valores que me ha entregado”.