Gloria Inostroza nos cuenta sobre la labor del mentor.

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La académica de la Universidad Católica de Temuco, Gloria Inostroza accedió a conversar con nosotros respecto a la importancia de los bloques de práctica en las carreras de pedagogías, basado en el modelo curricular actual que lleva la Universidad de Playa Ancha.

Nuestro modelo curricular establece que la formación en la práctica es esencial en la formación de los futuros profesores, pues en ella se vierten todas las disciplinas que cursan en la universidad. De acuerdo con esto, ¿qué rol estima usted que les compete a los docentes guía en los procesos de inserción en los centros de práctica?

La ayuda de los docentes guía es esencial porque como la práctica es una actividad compleja en el sentido de todas las variables que intervienen, entonces se requiere que este profesor esté absolutamente empapado del modelo curricular, del modelo educativo y de todo el contexto educacional que está pasando en Chile. Frente a situaciones críticas que presente el estudiante, como “no voy a servir para esto” o “¿cómo voy a trabajar con un niño que tiene tales necesidades educativas permanentes?”, debe estar acompañado de un mentor con quien pueda conversar y darle las herramientas, mostrarle cómo trabajan otros profesores, y así el estudiante, pueda darse cuenta que es posible enseñar.

 A partir de la práctica se construye un conocimiento nuevo, pues últimamente se está trabajando la idea que el error sea un método de aprendizaje,  por eso es vital un mentor, no para evaluar para colocar una calificación, sino que se requiere de una persona que haga un acompañamiento y que genere las alternativas para que el docente en formación pueda identificar las alternativas de acción.

En armonía con lo anterior, en este mismo modelo curricular innovado, la formación se funda en 3 grandes bloques curriculares, con una línea de formación de sello. Según esto, el bloque formativo de la práctica se constituye en el aglutinador, en el centro que se articula y pone en relación al bloque de la disciplina con el bloque de la formación nuclear o pedagógica. En esta perspectiva, ¿cómo cree usted que debieran colaborar los profesores de los bloques disciplinar y nuclear en esta relación que se busca alcanzar con el bloque de la práctica?

Creo que es factible de darse cuando los profesores van conociendo las experiencias directa e indirectamente, entonces ahí a ellos les despierta el interés de cooperar  en el aula con la formación, y ahí es donde se produce el enganche con la práctica. Se dan cuenta que la integración es posible y necesaria, por las problemáticas que los alumnos están viviendo en las prácticas. Desde esta perspectiva estoy de acuerdo que la práctica es el eje vertebrador y un profesor líder tiene que motivar a los estudiantes a que consulten y formen una comunicación importante para su formación profesional.

En uno de los días de taller, el profesor Víctor Maturana se refirió a la imagen como técnica práctica en el aula. ¿Cree usted que esto aporta en el sentido de que el estudiante se incentive más con este tipo de actividades?

Teniendo en cuenta a los nativos digitales, realmente si aporta, porque estando cerca de los jóvenes y viendo lo que les gusta e interesa, uno puede presentar un material audiovisual, lo que les llama profundamente la atención y ser capaces de participar. Si esto lo vemos en contextos difíciles, como no va a ser positivo en otras situaciones como aquí en la universidad, con los estudiantes que se están formando para profesores, los que tienen que aprender para ellos y como aprenden alumnos de distintas edades de la educación escolar. La comunicación total o multimodal es la que va a despertar la atención en los aprendices.

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