Diplomado en Formación Pedagógica recibe a la Dra. Joyce Epstein.

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Durante los días 24,25 y 26 de Septiembre, hemos recibido la visita de la Dra. Joyce Epstein  Directora del Centro de asociatividad entre escuela, familia y comunidad de la Johns Hopkins University, Estados Unidos. La investigadora vino a nuestra casa de estudios  a  dictar un curso para Diplomado en Formación Pedagógica que lleva a cabo la Unidad de Mejoramiento Docente y el Convenio de Desempeño UPA1203.

La propuesta central de la Dra. Epstein es que mediante el establecimiento de un proceso sistemático de  relación entre escuela, familia y comunidad se impacta positivamente en el éxito escolar.

Cada familia se compromete con la educación de sus hijos, desde kínder hasta enseñanza media. Para ello es fundamental que las escuelas conformen un equipo de acción integrado por el director, apoderados, docentes, algún otro miembro de la comunidad y estudiantes en el caso de enseñanza media.

El equipo genera un programa de alianza, con objetivos (mejorar lectura, matemática, conducta, clima), plan de acción anual, evaluaciones de las actividades y de resultados, y medidas de mejora permanente.

“Las investigaciones han demostrado es que si los padres se involucran en la educación de sus hijos, los niños tendrán mayor probabilidad de éxito estudiantil. Lo que se traduce en mejor asistencia, comportamiento, mejores notas en pruebas de la escuela y en las estandarizadas, reducen la deserción escolar y favorece la creación de expectativas de continuar estudios superiores”, sostuvo la Dra. Epstein.

TIPOS DE PARTICIPACIÓN

La investigadora expresó que para que las escuelas tengan resultados positivos en lo académico, en el crecimiento emocional y en la salud física de los estudiantes, las responsabilidades se comparten entre la escuela, familia y comunidad, a diferencia de hace 20 años, que se descansaba en los padres en los primeros años del niño y en la escuela en secundaria.

“Ahora existe un marco teórico que propone seis tipos de involucramiento entre estos tres actores, y los establecimientos pueden elegir el que más se acomoda a su realidad”.

Identificó así la crianza, que es la comprensión del desarrollo de los niños. Los padres conocen las habilidades, sueños, y expectativas de sus hijos. Los profesores conocen a las familias.

La comunicación en ambos sentidos, fundamental para enterarse de  los programas de las escuelas y de los progresos de los niños. El voluntariado se entiende como la participación de los padres en el aula, apoyando organización de eventos o como espectadores de ceremonias. Aprender en el hogar, cuando los padres con información de la escuela ayudan a sus hijos con las tareas, incorporando actividades que fomenten el aprendizaje en casa.

La otra forma de participar es con la toma de decisiones en centros de padres o asumiendo roles de liderazgo, que implican difundir información a otros apoderados. Finalmente,colaborar con la comunidad desde las organizaciones sociales que puedan aportar al establecimiento educacional.

DESAFÍOS

“El punto es que las escuelas busquen soluciones considerando las distintas realidades de su comunidad escolar, vale decir la diversidad de estructuras familiares, de orígenes raciales, lingüísticos y económicos. Dichas soluciones se comparten con los actores de las alianzas y se implementan integrando a todos los grupos con sentido de comunidad”, precisó la académica.

Indicó que el modelo se fundamenta en la equidad, en el trato igualitario. “Antes se trabajaba con los más participativos o con las familias que económicamente podían aportar. Hoy las acciones deben involucrar a todas las familias, compartir los logros con ellas y con los padres de otros establecimientos, de manera de conformar una red de buenas prácticas y mejorar así los programas”, enfatizó.

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